Por: Zaira Rosas

Papá es un héroe, esta afirmación es la más repetida en la publicidad de temporada, todos los anuncios hablan de su fortaleza, de las enseñanzas y su habilidad para resolver problemas. Hablar de las cualidades de papá no es sencillo, pero pareciera que en todas las películas están perfectamente definidas: es el jefe de la casa, el proveedor, el que resuelve. Pero poco se habla de sus ausencias.

Cuando hablamos de mamá entendemos como si verdaderamente fuese algo natural que su rol es obligatoriamente de amor y cuidado. Aunque la realidad esto sólo sea un concepto aprendido. Sin embargo, al hablar de papá su entrega es sinónimo de heroísmo, el cariño se sale de la norma y siempre se espera de él entereza. No se habla de los intentos de escape, de los pocos padres que modifican sus creencias para inculcar otras mejores ni de aquellos que forman parte de una cultura de escapar por cigarros sin retorno.

Pareciera que sólo existen dos moldes de paternidad, los que tienen la capacidad de crear maravillas y reciben admiración o los que nunca asumieron la responsabilidad de su rol y prefirieron la magia del escape. Y aunque en la realidad los padres son tan diversos como las personas, poco se ha explorado sobre su deconstrucción y aprendizaje a lo largo de los años. Hoy sé con certeza que también hay padres que se encargan del hogar, padres que brindan más cariño que mamá, padres por elección y padres que ni recuerdan que han ido por la vida engendrando hijos.

Al final no existe un manual de cómo ser realmente el mejor papá del mundo, pero somos el resultado de experiencias, aprendizajes e ideas que sumamos en la vida, el entorno también tiene una carga significativa en nuestro comportamiento y ni hablar de los modelos de crianza que recibimos en el hogar. La diferencia que tenemos con otras especies es la posibilidad de elección. Los padres son un pilar para el desarrollo de seres humanos, principalmente si buscamos que estos seres sean cada vez más responsables, optimistas y comprometidos con el entorno.

Para lograr una sociedad con padres que más allá de ser héroes, estén presentes con el debido cuidado y compromiso, también tenemos que romper moldes donde todo el tiempo se les exija fortaleza. Hemos de entender que papá también es sensible y no es únicamente un proveedor. Veamos en hombres y mujeres posibilidades de desarrollo equitativas, que el día de mañana nos permitan ejercer los roles según disfrutemos y no por obligación.

Para poder romper los moldes hemos de aceptar que los padres al igual que las madres vienen en distintas formas y tallas, con padres más diversos también conseguiremos una mayor presencia, pues hay quienes huyen ante no poder con el peso que les representa la paternidad, porque mientras las madres pueden vincularse con los hijos desde la gestación, los padres van adquiriendo vínculos aprendidos que pueden volverse igual o más duraderos que los de la madre.

No hay forma de aprender a ser un padre sin errores, pero sí de ser aquel que de los fallos aprenda, que se muestre compasivo, tolerante y aprenda a la par del crecimiento de los hijos. Hoy en día podemos acceder a nuevos modelos e incluso crearlos pues las plataformas digitales nos permiten crear contenido que sirva de reflexión a otros, como los padres que han decidido mostrar en Tik Tok que compartir la crianza no es una ayuda, sino una distribución equitativa de roles.

Con el tiempo veremos que, si bien no todos han tenido la suerte de contar con un gran papá, si se puede aprender de ello y tratar de serlo. zairosas.22@admin