Por: Ambrocio López Gutiérrez

En estos días de pandemias, polarizaciones políticas, descalificaciones ideológicas, enfrentamientos violentos entre los grupos del crimen organizado, de rencores clasistas y deseos insanos de venganza, es prudente echarle un vistazo a la obra clásica del filósofo y sociólogo europeo Erich Fromm quien, en El arte de amar reflexiona generosamente acerca del arte mayor de los valores que es el amor. Con el respaldo de los reportes de dos alumnas de la licenciatura en Ciencias de la Educación (UAT), comparto fragmentos del texto referido.

EVELYN ANAHÍ Soto Jasso sostiene que: El amor es un arte, tristemente la mayoría de la gente no lo ve así. Muchas veces se cree que los hombres deben ser exitosos, ser poderosos y ricos y las mujeres ser atractivas para lograr ser amadas. Si bien es cierto, todo ello convierte a la persona atractiva, también es importante considerar cosas como los modales y aquello que define una buena personalidad. Las características específicas que hacen atractiva a una persona depende de la moda de la época, tanto física como mentalmente, por lo tanto, se dice que dos personas se enamoran cuando sienten que han encontrado el mejor objeto disponible en el mercado.

Ahora bien, si deseamos aprender a amar se debe ver como si quisiéramos aprender cualquier otro arte. Dominar la teoría y la práctica. El amor se ha visto como la respuesta al problema de la existencia humana. Si bien, el hombre solo está seguro de una cosa: de la muerte, es por eso que vive con una necesidad humana y es el miedo a la soledad, no quiere sentir que va a morir solo y sin ser amado por lo tanto busca tener a una persona en compañía pero a veces esa necesidad hace que se hagan malas elecciones; por esa necesidad el hombre cree que debe dar pero dar no significa renunciar a algo sino dar y compartir tiempo, dedicación, alegría, conocimiento, entre otros aspectos, también es importante mencionar que es importante no solo dar, sino, dar y recibir; también es importante mencionar que existen elementos del amor, como los menciona el libro que son: el cuidado, responsabilidad, respeto y conocimiento.

Si alguno de ellos desaparecen, la persona a la que pretendes amar y que te ame, puede perder ese interés. A lo largo del libro se presentan algunas frases y la siguiente hace reflexionar: “se ama aquello por lo que se trabaja y se trabaja por lo que se ama”. Esta frase nos hace reflexionar que cuando deseas amar a una persona no basta con decirlo sino que debes trabajar todos los días para alimentar ese amor y que no se termine; es importante mencionar que amar no significa amar solo a una pareja sino que el amor es dado y recibido a muchas personas como por ejemplo: El amor entre padres e hijos, que es importante mencionar que aquí se puede presentar el amor incondicional. El amor a objetos: también se llega a amar a aquello material que nos da placer por momentos determinados pero que no puede ser comparado con el amor entre personas.

El amor propio que como su nombre lo dice es aquel que se tiene uno mismo y coincido con la lectura cuando dice que para poder amar a tu prójimo, es fundamental amarte a ti mismo primero. El amor espiritual, aquí entra el amor a Dios, forma religiosa del amor; se puede afirmar que la felicidad del hombre moderno consiste en divertirse, divertirse significa la satisfacción de consumir y asimilar artículos, espectáculos, comida, bebidas, cigarrillos, gente, conferencias, libros, películas, todo lo que se consume, se traga. Si bien, en lo personal no pienso que este mal darte aquellos lujos que te hacen sentir bien, no deben ser prioridad para el hombre. En este libro también se habla sobre el matrimonio y aquellos aspectos que hacen que fallen. Pero sin duda, si se considera aquello que ya se mencionó (trabajar día con día para hacer crecer y mantener el amor) es posible “un matrimonio hasta la muerte”.

Se menciona en la obra de Fromm que no se puede enseñar a amar pero tampoco existe nadie que no haya experimentado el amor y por lo tanto, mediante la práctica se aprende a amar. Es posible mencionar aquellos aspectos que si se trabajan se puede mantener una relación de amor y son: disciplina (practicar todos los días, siempre amar), concentración (estar a solas con uno mismo sin hacer otra cosa ayudará cuando estés con la persona que amas y puedes concentrarte en lo que se está diciendo), paciencia y preocupación (darle suprema importancia a la otra persona, que sea y sienta que es lo más importante). Por último, me gustaría mencionar algo que dice el libro y considero fundamental, cuando se educa, no solo se debe hacer de conocimientos sino que se deben incluir aspectos emocionales y personales porque la escuela y el objetivo de la educación no solo es formar personas con conocimientos, sino que, formar buenos ciudadanos, capaces de tomar buenas decisiones.

KENIA NOHEMÍ González Gómez mencionó: Otra forma de lograr la unión reside en la actividad creadora, sea la del artista o la del artesano, sin embargo, solo es válido para el trabajo productivo, para la tarea que se planea, produce, el resultado de su labor, el trabajador se convierte en un aprendiz de la máquina o de la organización burocrática dejando de ser él, y por eso mismo no se produce ninguna unión aparte de la que se logra por medio de la conformidad. La solución plena en el logro de la unión interpersonal, la fusión con otra persona, en el amor, ese deseo de fusión interpersonal es el impulso más poderoso que existe en el hombre, la incapacidad para alcanzarlo significa insana destrucción de sí mismo o de los demás, sin amor la humanidad no pudiese existir, si llamamos al amor al logro de la unión interpersonal estamos en serias dificultades ya que debemos saber a qué clase de unión nos referimos cuando hablamos del amor.

Cuando nos referimos a esas formas inmaduras de amar podemos llamarla unión simbiótica que tiene su patrón biológico en la relación entre la madre y el feto quienes aun siendo dos son uno solo porque forman parte uno del otro, en la unión psíquica los dos cuerpos son independientes, pero psicológicamente existe el mismo tipo de relación. La forma pasiva de la unión simbiótica es la sumisión o masoquismo siendo este quien no toma decisiones, ni corre riesgos, nunca está sola, pero no es independiente, carece de integridad, no ha nacido totalmente. Convirtiéndose en un instrumento de alguien o de algo exterior a él y la forma activa es la dominación o sadismo siendo esta tan dependiente de la sumisa como esta de aquella; ninguna de las dos puede vivir sin la otra, la diferencia solo radica en que la persona sádica domina, explota, lastima y humilla y la masoquista es dominada, explotada, lastimada y humillada. En contraste con la unión simbiótica, el amor maduro significa unión a condición de preservar la propia integridad, la propia individualidad (libertad, libre albedrío).

El amor es un poder activo en el hombre, en el sentido moderno se refiere a una acción que, mediante un gasto de energía, produce un cambio en la situación existente, así un hombre es activo si trabaja, estudia, hace deporte, sin tomar en cuenta que esto lo podría estar haciendo por una profunda sensación de inseguridad o por ambición ya que la verdadera actividad del alma solo es posible bajo la condición de libertad e independencia interiores. Spinoza formuló con suma claridad el segundo concepto de actividad afirmando que el poder y la virtud son una misma cosa y así el amor es una actividad, no un afecto pasivo afirmando que el amor es fundamentalmente dar, no recibir sin que esto signifique privarse de algo, porque algunos hacen del dar una virtud creyendo que la virtud de dar en el acto mismo de aceptación del sacrificio pero no es así ya que dar produce más felicidad que el recibir, no porque sea una privación, sino porque en el acto de dar está la expresión de mi vitalidad.

El ejemplo de la culminación sexual masculina radica en el acto de dar, darse a sí mismo, dar un orgasmo, dar su semen, el proceso no es diferente en la mujer, si bien algo más complejo, en la esfera de las cosas materiales, dar significa ser rico aunque no es rico el que tiene mucho si no el que da mucho, sin embargo la esfera más importante del dar es el dominio de lo específicamente humano porque el hombre da de sí mismo, de lo más preciado que tiene, de su propia vida, de su tristeza, de su alegría, de su interés, de su humor, de todas las expresiones y manifestaciones y de lo que está vivo en él sin que esto represente el sacrificio de su propios gustos o placeres, pero no solo en lo que atañe al amor significa recibir además del elemento del dar el carácter activo del amor se vuelve evidente en el hecho de que implica ciertos elementos básicos, comunes a todas las formas del amor, apuntó la alumna de la LCE.

Esos elementos son cuidados, responsabilidad, respeto y conocimiento para que el amor sea la preocupación activa de la vida y el crecimiento de lo que amamos porque cuando falta esta preocupación activa no hay amor, se ama aquello por lo que trabaja y se trabaja por lo que se ama. El cuidado y la preocupación implican otro aspecto del amor que es la responsabilidad que significa estar listo y dispuesto a responder y aunque podría degenerar fácilmente en dominación y posesividad, si no fuera por el respeto que no significa miedo o sumisión si no la capacidad de ver a una persona tal cual es, preocupándose por que se desarrolle tal como es ya que el amor es un hijo de la libertad, nunca de la dominación. A las personas no las respetas si no las conoces, hay muchos niveles de conocimiento; el que constituye un aspecto del amor no se detiene en la periferia, sino que penetra hasta el meollo y esto solo es posible cuando puede trascender la preocupación por sí mismo y ver a la otra persona en sus términos.

La necesidad básica de fundirse con otra persona para trascender de ese modo la prisión de la propia separatidad se vincula. De modo íntimo, con otro deseo específicamente humano, el de conocer el secreto del hombre y una forma desesperada por conocer ese secreto es el poder absoluto sobre la otra persona. El amor es la penetración activa en la otra persona, en la que la unión satisface mi deseo de conocer y como el amor es la única forma de conocimiento, que, en el acto de la unión, satisface mi búsqueda, la única forma de alcanzar el conocimiento total consiste en el acto de amar ese acto trasciende el pensamiento, trasciende las palabras sin embargo el conocimiento psicológico es una condición necesaria para el pleno conocimiento en el acto de amar, tengo que conocer a la otra persona y a mí mismo objetivamente para poder ver la realidad.

La experiencia de la unión no es en modo alguno irracional, por el contrario, es la consecuencia del racionalismo, su consecuencia más audaz y radical. Se basa en nuestro conocimiento de las limitaciones fundamentales y no accidentales, de nuestro conocimiento. La psicología como ciencia tiene limitaciones y así como la consecuencia última de la psicología es el amor. Cuidado, responsabilidad, respeto y conocimiento son mutuamente interdependientes, se encuentran en la persona madura que desarrolla productivamente sus propios poderes que solo desea poseer los que ha ganado con su trabajo, por encima de la necesidad universal, existencial de unión, surge otra más específica y de orden biológico el deseo de unión entre los polos masculino y femenino, la idea de la polarización que lleva al hombre a buscar la unión con el otro sexo logrando la unión interior en el que cada uno vuelve a nacer y a la desviación homosexual se le llama fracaso en el logro de esa unión polarizada.

El problema de la polaridad hombre-mujer lleva a ciertas consideraciones posteriores sobre la cuestión del amor y el sexo, de hecho la atracción erótica no se expresa únicamente en la atracción sexual, hay masculinidad y feminidad en el carácter tanto como en la función sexual. Cuando la parálisis de la masculinidad es más intensa, el sadismo se convierte en su principal sustituto y si la sexualidad femenina está debilitada o pervertida, se transforma en masoquismo o posesividad. Se ha criticado a Sigmund Freud por su sobre valoración de lo sexual, él percibió agudamente esa motivación y por eso mismo, luchó contra todo intento de modificar su teoría sexual, pero lo que era cierto alrededor de 1900 ya no lo es más tarde. Las costumbres sexuales han cambiado tanto que las teorías de Freud ya no le resultan escandalosas a la clase media occidental, y los analistas ortodoxos actuales practican una forma quijotesca de radicalismo cuando creen que son los valerosos y extremistas de la teoría sexual freudiana.

EL ABRAZO del columnista va por ahora para mi compañera maestra Clara García Sáenz y para el periodista Enrique Jonguitud Blanco cuyos trabajos de ensayo y poesía, respectivamente, fueron seleccionados (junto a otros autores) por el Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes para su programa de publicaciones que cuenta con el respaldo de la Secretaría de Cultura del gobierno federal. Ella es historiadora por la UAT, candidata a doctora en Ciencias Sociales por el ColTam y él es comunicólogo egresado de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Muchas felicidades.

Correo: amlogtz@gmail.com