Por Helí Herrera Hernández.

         Lo conozco desde hace 35 años. El como diputado federal y yo como síndico primero del ayuntamiento constitucional de Altotonga. Posteriormente cruzamos palabras en la campaña electoral local de 1986, cuando Dante coordinaba la campaña a gobernador de Fernando Gutiérrez Barrios, y el que esto escribe era candidato a diputado local. A partir del primero de diciembre de ese año, nuestros encuentros han sido innumerables, ya porque discutíamos cosas publicas en los dos años que se desempeño como secretario de gobierno, o en sus cuatro como gobernador de Veracruz, y este articulista era diputado local y dirigente estatal del Partido Popular Socialista.

         Años mas tarde nos unió su proyecto de luchar y combatir a los gobiernos neoliberales surgidos del PRI, cuando deciden abandonar el rumbo político-económico trazado por la revolución mexicana (Estado de Bienestar), que junto con el PAN impulsaron políticas públicas que hicieron que la riqueza se concentrara en unas cuantas manos, que el pueblo de México se empobreciera brutalmente, que la miseria aflorara a lo largo y ancho del territorio nacional, y abrazamos la construcción de convergencia por la democracia, compartiendo desde finales del siglo pasado infinidad de escenarios, donde hemos llamado a la sociedad a sumarse a esta lucha que enarbola las mejores causas en materia de salud, educación, vivienda, empleo, distribución de la riqueza, medio ambiente, deportes, cultura.

         He sido testigo del batallar diario de Dante Delgado durante todo este tiempo. De las estrategias que ha diseñado para que este instrumento: >Convergencia por la democracia-Convergencia-Movimiento Ciudadano< haya sumado liderazgos importantísimos en todo el país, al convertirlo en un instrumento de la sociedad para que ésta pueda acezar al poder publico, y desde allí, ejecutar gobiernos que pongan por encima de todo, el bienestar y la felicidad de los gobernados.

         Ello explica el crecimiento exponencial de Movimiento Ciudadano en las pasadas elecciones federales y, en consecuencia, nos coloca como siguiente objetivo para las que vienen, la presidencia de la república. Ese es nuestro siguiente puerto y para lograrlo, en la pasada convención nacional democrática celebrada en diciembre del año pasado, los delegados (as) determinamos que había que escoger al capitán que nos enrumbe a la tierra prometida. Por unanimidad se acordó que lo sea Dante Delgado, por virtud que sus estrategias han dado resultados trascendentales,

         Hago esta exposición de los años de lucha al lado de Dante, porque así como he tenido algunos desencuentros con algunas decisiones partidarias que ha tomado, debo hacer un reconocimiento público, al discurso motivante, estimulador, firme y decidido que lanzo en la clausura de la cuarta convención nacional democrática, que nos hizo a tod@s los allí reunidos salir con la firme convicción que vamos a ganar la presidencia de la república en 2024 solos, alejados de los partidos de siempre, que han traicionado a sus votantes y al pueblo de México al no solucionar la desigualdad social; y de MORENA, que jamás cumplió con la palabra que el hoy presidente empeño como candidato.

         Si, vamos solos, con candidatos (as) ciudadanos y de nuestro movimiento, honestos, capaces, hombres y mujeres de resultados en los cargos públicos que hayan desempeñado, y que de acuerdo a las encuestas nacionales que ya pululan a lo largo y ancho de nuestro territorio, muestran el liderazgo que tienen para ganarle a la mas pintada (o al mas pintado), que vaya por otros partidos.

         Vista y escuchada la entrevista, además, el pasado viernes, en el portal de noticias >Latinus< con brozo, sinceramente Dante me impacto y convenció, aun mas, que en efecto, con trabajo intelectual-mediático, y físico en las calles, en las oficinas, en las plazas públicas, en los urbanos, en los cafés, en los mercados, en los sindicatos, transmitiendo nuestras causas a la sociedad, vamos a ganar, no me cabe la menor duda, la elección presidencial de 2024.

         El discurso convencido y convincente de Dante es hoy, la mejor propaganda mediática concientizadora.