*De acuerdo a las pruebas de tecnología ,” El Rorro” tuvo presencia física el día del homicidio a escasos metros donde ocurrieron los hechos.

Nuevo Laredo, Tam.- En la décima audiencia del juicio contra los asesinos del periodista Carlos Domínguez, con tecnología se mostró la forma en que sus colegas de profesión le prepararon una celada (trampa), para ubicarlo en la zona donde le privarían de la vida.

A través del testimonio de un Agente de la Policía Investigadora, especialista en Análisis de Información, se dio cuenta del análisis de los números telefónicos de los imputados y de la víctima, así como de la persona a la que utilizaron para atraerlo a un café, que dicho sea de paso era frecuentado por Rodolfo Jorge Alfredo García Cantu, acusado de ser el autor intelectual.

La exposición del agente investigador dejó claro que, tras la investigación de las redes técnicas, de cruces y mapeos de las líneas telefónicas, se pudo comprobar que el acusado, Gabriel Garza Flores, sostuvo comunicación durante el día en 5 ocasiones con Carlos Domínguez; así como que el otro acusado Luis Ignacio Valtierra, sostuvo comunicación también en 5 ocasiones con el dueño del sitio (café) en el que fue citado el periodista previo a su muerte.

Rodolfo Jorge Alfredo Cantú García “El Rorro” considerado autor intelectual del homicidio, registró varias conexiones a tan solo 332 metros de donde fue atacado brutalmente el periodista neolaredense.

Este testimonio, junto a las pruebas presentadas en la semana, acreditan que los imputados tuvieron contacto con la persona que atrajo a Carlos Domínguez a la zona donde pretendían consumar el delito, así como que ellos mismo estuvieron en esa zona, lo que fortalece la tesis de la Fiscalía sobre su responsabilidad en el lamentable homicidio del colega Carlos Domínguez.

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