Rayos y centellas
La terrible realidad de las instituciones públicas del sector salud en el norte de Veracruz, no tiene parangón -como dijera un amigo erudito en el arte de la comunicación y del buen decir- es lamentable que se dependa del sur de Tamaulipas para la atención médica especializada o –paradójicamente- urgente, que haya necesidad imperativa de traslado desde esta zona hasta Tampico, Madero o Altamira, por el simple hecho de que no existen médicos especializados en estas instancias, porque no hay el personal capacitado, porque no existe el equipamiento o peor aún, el medicamento para dar atención en caso de emergencia o urgencia.
Es también de rayos y centellas, de verdaderas mentadas de madre por parte de los familiares de las personas que requieren esta atención, el hecho de que no exista en disponibilidad ambulancia o vehículo especializado, a pesar de que en todas las instancias hay registrados choferes, hay registrados gastos de ambulancias en traslados, de que incluso se requiere de cooperación “voluntaria” para poder realizar el traslado.
No es crítica de café o bar añadir al comentario, que desde hace más de 20 años se habla de la construcción de un hospital de especialidades que no se ha concretado, que no tiene ni la tradicional “primera piedra” en tanto que si existen decenas de políticos la mayoría fugaces, que se enriquecieron acosta del populismo que practicaron y algunos aun practican, que se hicieron de económica de la manera más corrupta posible, engañando a la sociedad.
Lamentablemente también falta un movimiento ciudadano que exijan que pida de manera vehemente que se cumplan con las propuestas que se den las condiciones para un verdadero progreso y desarrollo, el nombre de la salud publica esta por los suelos, llámese como se llame la institución, la fama de los hospitales y las clínicas, no es la mejor, no es regular si quiera, es pésima.
Rayos y centellas, que carajo o que “chingaos” pasa, ¿Por qué no hay aplicación del sentido común? Tanto en las instancias de gobierno como entre los propios ciudadanos, los primeros, a cumplir con su función de mejorar la calidad de vida de los ciudadano y los segundos, a exigir que estos cumplan.
En Pánuco, en el norte de Veracruz, los ciudadanos están en indefensión en temas como el de salud, en muchos rubros y a nadie parece ocurrírseles actuar en consecuencia. Recontra rayos.

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