Por: José Efraín Caballero Sevilla
Tarea de México: evitar la polarización.
Si algo prevalecía en el México de hace algunas décadas, era una visión incluyente de unidad, este partía desde el discurso de las figuras más representativas e icónicas de los diversos ámbitos, que invitaban a la unidad y México pasaba por un largo periodo de paz social.
Es algo notable contemplar cómo la sociedad está cambiando en su conjunto y existe una tendencia marcada hacia la polarización social en sus diversas manifestaciones.
La sociedad se ha fracturado en dos corrientes opuestas, que se manifiestan cotidianamente entre los llamados “Chairos” o “Fifis”, y no se aprecia una pronta reconciliación nacional.
La desigualdad social que existe en el país, donde el 45 por ciento de la población representa a la clase media, un 36 por ciento la clase baja y solo el 19 por ciento la clase alta, según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) son factores que marcan un distanciamiento y no da lugar a una cohesión poblacional.
Los partidos políticos se ven reflejados en este sistema polarizante, y tratan de ganar adeptos ofreciendo ofertas y soluciones a sus seguidores, dando pie a una descalificación sistemática, dividiendo a la sociedad.
Hemos visto como las luchas electorales han dejado secuelas acusatorias entre todas las organizaciones, señalándose incendiariamente, unos a otros como los causantes de los males que aquejan a nuestro país.
Estados Unidos igualmente vive una marcada polarización, pero en diferentes vertientes, Barack Obama anteriormente, utilizo un mensaje de unidad que le hizo ganar una reelección en su momento.
El arribo de Donald Trump dio un giro desatando a los sectores más radicales, la visión empresarial del presidente sabiendo explotar su campaña mercadotécnicamente lo hizo presentarse de manera ostentosa, entrenado en los sectores financieros que no dan tregua, primero golpeando y después negociando mediante la intimidación.
En la sociedad Norteamericana ha permeado este mensaje que llega desde las cúpulas; la creciente discriminación y la xenofobia.
Algunas de las consecuencias de la polarización pueden ser leves o catastróficas, estamos en una etapa en que se da recurrentemente la agresión verbal, en menor medida ruptura de lazos afectivos, y una que afortunadamente aun no se presenta es la violencia física de la cual son casos aislados.
Dadas las condiciones, es difícil que exista algo central y que equilibre a la sociedad. En situaciones de catástrofe es cuando la solidaridad del pueblo Mexicano ha logrado la reconciliación, lo vimos en los sismos de 1986 o el del año 2017.
Para lograr salir de esta problemática, debemos de aprender a vivir respetando la opinión de las personas, fomentar el dialogo y encontrar caminos de reconciliación y soluciones que favorezcan a la sociedad en general, siendo el gobierno y la sociedad civil quienes promuevan esta reconciliación.
El pensamiento y creencia en una ideología es algo muy beneficioso para el individuo, ya que es parte sustancial del criterio personal, pero el fanatismo nos puede llevar a situaciones extremas y el peor escenario: la violencia.
Querido lector tenga un excelente día, nos leemos la próxima.
Contacto: factorentredos@hotmail.com

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