Por: José Efraín Caballero Sevilla
Expresiones
Resulta una contradicción, a los derechos fundamentales de toda sociedad, que se considere moderna y civilizada; el tratar de callar las voces ciudadanas, que no comparten un punto de vista coincidente con respecto de algún grupo o sector dentro de la misma, ya que las libertades que se gozan suponen ser una conquista en el desarrollo humano y social.
La libertad de expresión, está manifiesta dentro del artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que añade, deberes y responsabilidades especiales.
Pero cada vez, pareciera que se quiere dar marcha atrás, al libre pensamiento y la consecuente libertad de exponer nuestras ideas en la sociedad actual, lo cual es un retroceso fundamental que impide el crecimiento en sus diversas áreas.
La difusión de las ideas y de la crítica, no solo se da a través de libros, revistas, medios electrónicos o redes sociales; el grueso de esta difusión se da vía oral, en un café, en el trabajo o en la sala de su hogar, es así como integralmente se conforma la opinión pública.
Y no hablamos en esta ocasión, de la libertad de prensa, ya que esta libertad desde los diversos niveles de gobierno y la sociedad civil, se hacen esfuerzos para tratar de garantizarla y se ha dado protección y apoyo a esta actividad, mediante la creación de leyes que solventan un marco jurídico que le respalda, aunque aún falta mucho por hacer en nuestro país.
Nos ocupa, lo que sucede en la sociedad, recientemente, el exponer ideas personales, sobre todo en redes sociales, se está convirtiendo en una causa de linchamiento moral, si estas no entran en los estándares de lo que se considere correcto.
Así mismo, existen reglamentos dentro las instituciones, organizaciones y empresas, que dentro de sus convenios o contratos, demandan mantener una conducta con ética, con referencia al código moral vigente.
Contravenir al compromiso signado, puede ser causa de una baja dentro de estas. Pero fuera de ello, pareciera una exageración despedir a un empleado de una institución pública o privada por el simple hecho de difundir sus ideas a través de una cuenta personal de las redes sociales.
Simplemente, la manera en que se pudiera resolver, sería responderle con argumentos a las causas que se contraponen en su ideológica, o dejar de seguirle en redes o ya en extremo bloquearle, o denunciarle ante los managers de las redes que cuentan con su política de privacidad, y normas que pudieran estar siendo infringidas.
Si lo publicado, no infringe la ley, o las políticas signadas en una institución, no habría razón para el despido, ya que el desempeño en el área empresarial o institucional, difiere a la crítica personal en los diversos temas por sus expresiones.
Se debería de dar –luz verde- al libre pensamiento. Teóricamente, la libertad de prensa y de expresión deberían tener un fuerte arraigo en las redes sociales y los espacios digitales, ya que se prioriza que cualquier persona exponga su punto de vista, en tiempo real y dirigido a todos aquellos que deseen conocerla, esto, salvo su mejor opinión querido lector.
Tenga un excelente fin de semana, nos leemos la próxima.
Contacto: factorentredos@hotmail.com

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