Por: José Efraín Caballero Sevilla
¿Qué es peor, la medicina o la enfermedad?
Existe una gran controversia, entre el binomio sociedad – gobierno, ya que amplios sectores del comercio establecido e informal, ven como una contrariedad el cese de sus actividades económicas ordenado por diversas autoridades debido al coronavirus covid – 19.
Esto es debido a que se enfrentan a un daño financiero, que pone en riesgo las plazas laborales de miles de empleados y de comerciantes informales, que comprometen su supervivencia gracias al mortal virus del hambre, que puede ser más devastador que el covid – 19, según señalan algunos actores políticos y sociales.
Esta problemática sucede en Latinoamérica y México, ya que sus economías no están blindadas para poder enfrentar una contingencia sin flujo de capital de esta magnitud, que a diferencia de países de primer mundo, en donde se otorgan apoyos a la población económicamente activa, no se cuenta con esa capacidad por estas latitudes.
En México por el momento se les otorga un apoyo solo a los adultos mayores, que son el sector social más vulnerable, por la cantidad de 5 mil 240 pesos, adelantándoseles 2 bimestres del programa federal.
Con esta pandemia mundial, todos los sectores económicos vienen perdiendo; desde las grandes compañías que cotizan en las bolsas bursátiles de todo el mundo, como las medianas y micro empresas establecidas.
Esta enfermedad, se llevará a empresas que penden de un hilo en su salud financiera, ante su cierre de actividades temporales; por lo que sería importante conocer un balance técnico que ponga en consideración que resulta más nocivo: la medicina o la enfermedad.
La realidad actual en México, expone cifras que comparativamente con otros países se ven favorecidos millones de mexicanos, ya que “La sana distancia” ha sido suficiente para no propagar el virus masivamente, además de las instrucciones dadas por las autoridades de no salir si no es necesario de las casas, y el reducir el número de asistentes a espacios amplios, que por necesidad no se pueden detener como son las tiendas de autoservicio, bancos e instituciones de servicios básicos.
Medidas más radicales, provocarían que las empresas, a falta de ventas, tengan que despedir a sus empleados. Por lo tanto, los hogares que no cuenten con ingresos suficientes, gastarán a cuentagotas en alimentos hasta que se queden sin liquidez.
La pandemia reta a los países emergentes a invertir en recursos médicos a la par de su crisis económica, donde miles de personas viven al día y al borde de la calamidad, por lo que algunas naciones han contratado deuda pública y otras se verán en la necesidad de hacerlo.
Por el momento, nuestro país registra recursos suficientes para hacerle frente a la enfermedad, y lo que se requiere es una administración del caos, y consiste en que esta se prolongue gradualmente y no de enfermen los ciudadanos de golpe, posibilitando la capacidad de atención pública hospitalaria, ya que la suma masiva de enfermos colapsaría el sistema de salud.
Esta contingencia sanitaria requiere la máxima cooperación entre autoridades y ciudadanos, cabe señalar que la pandemia más grave que azota en el mundo es la del hambre, siendo 17 millones de personas fallecidas anualmente por esta mortal plaga.
Ante esta situación, no se debe permitir que presente estragos en la sociedad, pero a su vez la ciudadanía debe de seguir incondicionalmente las indicaciones de las autoridades, exponerse al mínimo a los espacios públicos, mantener una higiene recomendada y seguir cabalmente las indicaciones de las autoridades de salud pública y gubernamental.
Amigo lector tenga un excelente día, nos leemos la próxima.
Contacto: factorentredos@hotmail.com

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