• Seiscientos pesos el día por cada camilla, de lo contrario el paciente debe esperar a ser atendido sentado, de pie o tirado en el suelo.

Personas que requieren de los servicios del hospital Carlos Canseco de esta ciudad, se ven obligados a rentar camillas en negocios privados luego que el nosocomio no tiene camas para recibir a sus pacientes y estos deben esperar sentados, de pie o tirados en el suelo.
En el caso que reveló la líder de las despicadoras, Aureliana Núñez, el familiar de una de sus agremiadas llegó hace tres días al nosocomio con dolor de vesícula y esos días ha permanecido sentado en espera de que lo ingresen para intervención quirúrgica. Ante la incomodidad y daño que le hace estar en esa posición, sus familiares tuvieron que rentar una camilla con un costo de 600 pesos diarios a fin de que el enfermo estuviera más cómodo en la espera.  Aureliana Núñez dijo que están preocupados por la situación que hay en hospitales tanto por falta de espacio como por falta de medicamento y porque tampoco hacen muchos estudios clínicos que los pacientes requieren. «Ya queremos que todo se normalice y que si va a entrar el Insabi pues que entre o si se va a quedar el Seguro Popular que se quede porque sí batallamos bastante, la verdad, que sea una cosa u otra pero ya», refirió. Habló del caso de una compañera de su grupo a quien le encargaron un estudio porque en ese nosocomio no lo hacen «cuesta 900 y pico el análisis clínico, ella tiene principios de cáncer en la matriz no tenemos apoyo vengo a buscar descuento ya aunque sea eso porque en el Canseco no hacen el estudio, la gente está muy desesperada, lo primero que debe tener uno es salud para poder trabajar es lo que más nos apura más que nada», refirió la mujer. Habló de que hay más casos, como otra de sus compañeras que necesitaba un TAC. «Nos tratan de atender lo más pronto posible pero no se puede todas las despicadoras más de dos mil, estamos en una situación muy desastrosa pero tenemos fe en que ya se resuelva esto». Recalcó que en el Carlos Canseco no hay camas y explicó otro caso: «Ahorita tengo un compañero internado, tiene tres días con dolor de vesícula y alquilan camillas a gente de afuera porque no hay suficientes, él lleva esos tres días sentado en una silla, yo busco la manera, hablo y están saturados», explicó. Dijo que el alquiler de la camilla cuesta 600 pesos diarios pero los familiares hacen el esfuerzo porque dicen que el enfermo ya está demasiado cansado «son tres días y lo que le sigue porque lo van a operar de la vesícula».
Sin embargo, comenta Aureliana Núñez que le piden al paciente que aguante pues si lo sacan sería perder la secuencia y forzosamente, por el padecimiento que tiene, regresará al hospital y sería volver a empezar el trámite. «Si lo sacamos perdemos la secuencia y es empezar otra vez, que se aguante ni modo. Está desesperado ya se quiere salir les digo no porque por la fuerza tiene que ir y sería empezar de nuevo».

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