Por Helí Herrera Hernández.

                                                   Basta que salgamos cualquier día de la semana de nuestra casa, para que choque el discurso del eterno candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, con la realidad que viven mas de 90 millones de mexicanos.

         >Del mundo de Disney-AMLO, a la cruda verdad que padecemos<.

         En la primera quincena del séptimo mes del año, la inflación ya trepo hasta el 8.16 por ciento, según lo refleja el índice Nacional de Precios al Consumidor (0.43% mas, con respecto al 30 de junio, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía).

         Así, el aceite vegetal subió 32.65%; la pasta de sopa el 15.62%;  pan de caja 18.26%; tortilla de maíz 18.26%; el arroz 1.57%; la azúcar 0.63%; el huevo, que es uno de los tres productos integrados en el paquete contra la inflación y la carestía, que tanto cacaraqueo el presidente López obrador subió 37.15%; el pollo 15.36%; la lecha 13.24%; la carne de res 14.49%; la carne de cerdo 4.70%; el atún-sardina 12.53%; la harina de trigo 52.25%; el maíz 15.39%; el limón 19.20%; la cebolla 53.64%, entre otros productos, sin contar, desde luego, la electricidad, el transporte aéreo, los servicios turísticos que en paquete, registraron un aumento del 4.44%.

         ¡La canasta básica esta mas cara que nunca! Por encima de los que tuvo en  los gobiernos que tanto critica el actual inquilino de Palacio Nacional, desde Carlos Salinas hasta el de Peña Nieto.

         Lo peor de todo esto, estimado lector y radio-escucha, es que no se observa ninguna acción pública eficiente por parte de la 4T, tendiente a detener, por lo menos, esta inflación galopante, que ya quedo fuera del objetivo establecido por el Banco de México del (+)(-) 3 por ciento.

         Aquel slogan de campaña del presidente Obrador, de “”Por el bien de todos primero los pobres”” ha quedado en el olvido, porque es a este sector social al que mas golpea con brutalidad la inflación que estamos viviendo, mientras la clase adinerada, que va continuamente a comer tamales de chipilín con don Andrés Manuel a Palacio Nacional, pasando de ser >la mafia del poder< a >los amigos del presidente<, son los que se benefician con este fenómeno económico.

         Se ha pulverizado el poder adquisitivo, y empiezan a desaparecer de la mesa de las familias alimentos esenciales como el huevo, la tortilla, el pan, y ni que decir de la carne de res y pollo, que dejaron de ser platillo de fin de semana, inclusive.

         Pero eso si, el presidente sigue siendo candidato, porque sigue prometiendo AMLOlandia a los mexicanos, sin asumir, a poco mas de dos años que deje de serlo, el presidente que nos ofreció en sus discursos en sus tres campañas presidenciales.

         PD.- Lo conocí hace 35 años, cuando Víctor Murguía Velasco cubría la fuente de la Cámara de Diputados de Veracruz para el Diario de Xalapa. Desde esa época hasta la fecha, construimos una franca y sincera relación y amistad, que nos llevo a que lo invitara a presentar mi libro “Voces de mis Tiempos” en 2018. Hoy ha decidido jubilarse como director del Vocero de la Provincia, después de una trascendental labor profesional, cerrando así un ciclo de vida productiva en el medio periodístico.

         Desde este espacio le envió mi reconocimiento por su trabajo limpio y de lucha constante en el periodismo veracruzano, que lo hizo escalar todos los puestos, hasta alcanzar la dirección en Diario de Xalapa.

¡En hora buena y felicidades Víctor!