Por: José Efraín Caballero Sevilla

El gobierno federal mexicano, ha visto reflejados sus resultados de manera brillante en algunas áreas y sombrías en otras, de las que posee amplia competencia administrativa. En el presente periodo sexenal, existe una política muy clara, que es defendida insistentemente, y ha venido marcando el rumbo hacia donde transita el país.

Esta característica, el defender a capa y espada los lineamientos establecidos el Presidente Andrés Manuel López Obrador, si bien ha dado buenos resultados, también puede llevar al desastre en algunos otros sectores y dejar un proyecto de nación de la 4T inconcluso.

Entre lo destacable y que se ha llevado la amplia aprobación del pueblo, es la real lucha contra la corrupción, sobre todo la de cuello blanco, y que tanto daño a causado a las instituciones, finanzas públicas y al bienestar ciudadano por el gran saqueo que ha sufrido el país a lo largo de décadas.

La contabilidad incoherente en los archivos de las dependencias; los contratos entre instituciones públicas con el capital privado, que han generado saqueos comprobables; han sido las causales de las ordenes de investigación y en la consecuente aprensión de los protagonistas, donde la Unidad de Inteligencia Financiera del SAT, ha sido el instrumento precursor a cargo de su titular Santiago Nieto.

Podemos citar los procesos legales que se están ejecutando a diferentes políticos y empresarios, como a la extitular de Sedesol y Sedatu Rosario Robles, el empresario Alonso Ancira dueño de Altos Hornos de México, Emilio Lozoya ex Director de PEMEX, que dicho sea de paso promete aumentar la lista de detenidos por presuntos actos de corrupción en la pasada administración.

Otras acciones bien vistas del gobierno del Presidente López Obrador, son el ahorro de 220 mil millones de pesos, al cancelar la construcción del NAIM y reemplazarlo por un nuevo sistema de 3 aeropuertos; además el cobro puntual de impuestos sin condonación a las grandes empresas que han generado 50 mil millones de pesos en ingresos a las arcas públicas, y los innovadores programas sociales que han sido replicados en algunas naciones del mundo, son ciertos resultados hasta ahora, que son bien calificados por la mayoría de los ciudadanos.

Lo que está quedando a deber este gobierno, es en la mediocre actuación de algunos funcionarios públicos del primer círculo del presidente, que no han dado los resultados esperados y es por donde el gobierno está “haciendo agua” y no se ve que vaya a cambiar de estrategia en el futuro inmediato, además de algunos super delegados en los Estados incompetentes que deberían de ser removidos.

Por un lado, dada la gran capacidad que ha demostrado el gobierno en la atención a los enfermos del Covid – 19 y otorgando atención a la mayoría delos enfermos, es un logro del sector salud que se ha dado pese a las deficientes proyecciones del Sub secretario Hugo López Gatell, que pronosticó en un inicio una cantidad de entre 4 mil y 6 mil fallecimientos por el virus.

Después de varias contradicciones, el Sub secretario llegó a mencionar que serían 35 mil fallecimientos, por lo que el funcionario podrá tener una excelente retórica, pero una muy mala capacidad de análisis.

Ante esta situación el titular del ejecutivo de manera obstinada se empeña en mantener al frente de las políticas de salud contra el Covid – 19, siendo que está más que demostrado que no cuenta con los alcances al ser ya México uno de los países más afectados en el mundo por la pandemia.

Otro rubro que igualmente no ha dado resultados, es la incidencia delictiva en el país, que es fecha que no se ha logrado contener, mencionando que no abra cambio en la estrategia, pero esto no difiere en nada del pasado, ya que, si antes no se reducía al haber complicidad con el sistema político gobernante, en la actualidad existe omisión y da el mismo resultado al hacer como que no pasa nada, y seguir prevaleciendo la impunidad.

En lo económico, aún no se le pueden exigir cuentas a este gobierno dadas las condiciones mundiales que prevalecen, pero en algunos otros rubros permanece la obstinación hasta el punto de llegar casi a la terquedad, esto daría como resultado un sexenio perdido y adeudando a los ciudadanos la solución de las diversas dificultades, por lo que es deseable que prevalezca la cordura y reconocer cuando las políticas públicas no son eficientes y no están dando resultados, estando aun a tiempo de rediseñar el proyecto.

Querido lector, tenga un excelente día nos leemos la próxima.

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