Por: César A. Vázquez Lince

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«Nuestro país no debe ser hazme reír de nadie”

Andres Manuel López Obrador

En Enero de 1989 Colombia despertaría en una pesadilla, Pablo Escobar le declararía la guerra al gobierno colombiano y se conocería como la “Guerra al Estado”.

Esta guerra se traduciría al estallido de un avión en pleno vuelo, decenas de atentados con dinamita, el asesinato del candidato favorito a la presidencia de Colombia, todo los días habría ejecuciones de funcionarios que le trataran de hacer frente al crimen organizado, y coches-bomba en medio de Bogota. Demostrando así que no tenían límite alguno en sus objetivos militares, poniendo así al gobierno contra las cuerdas, dejando cientos de bajas civiles.

No fue hasta que el Gobierno colombiano, se dio cuenta que no podría negociar con Pablo Escobar que dieron caza y pusieron fin a su reinado de terror.

Con la liberación de Ovidio Guzmán, el Presidente López Obrador le abrió las puertas al narcoterrorismo,

Haber accedido a las demandas del Cartel de Sinaloa fue admitir que el crimen organizado supera a la Guardia Nacional y que el Gobierno de México no tiene la capacidad de brindar seguridad ni hacer valer el estado de derecho.

Quedo exhibido que no hay planeación, estrategia, capacitación y que cuando hay conocimiento de los protocolos de actuación, simple y sencillamente, no se cumplen

Liberar a Ovidio es una claudicación ante el Cartel de Sinaloa. Es como decirles: “Ustedes son los dueños y los que mandan en Sinaloa”.

¿POR QUÉ FALLÓ EL OPERATIVO?

El operativo fue hecho a petición de la DEA. Ovidio, alias él “El Ratón”, tiene orden de aprensión y de extradición para Estados Unidos, por lo tanto fue la Guardia Nacional en coordinación con la Policía Federal, quienes llevaron acabo la detención.

El problema radicó en qué la Guardia Nacional esta formada de diversas fuerzas policiacas y a pesar de ser una policía militarizada, no cuenta con entrenamiento militar especializado, por lo que fueron superados por el Cártel de Sinaloa.

Aunado a que la estrategia del operativo fue diseñada entre el Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana Alfonso Durazo en coordinación con el Presidente López Obrador sin tomar en cuenta al General Crescencio Sandoval, titular de la SEDENA para así “colgarse la medalla” de la captura de Guzmán López.

El General Sandoval no fue informado sino hasta que el operativo ya se le había salido de las manos a Durazo y López Obrador.

Aquí cabe preguntarse ¿si fue por colgarse la medalla o el Presidente no confía en el ejercito?

Lo cierto es que Andrés Manuel López Obrador quiere alejarse de la idea de represión, de matanza, de masacres, que están asociados a gobiernos anteriores, pero eso lo ha llevado a una inacción, inoperatividad y, a una sumisión y sometimiento”. Porque si hubiera dejado a Sandoval actuar, otro cantar hubiera sido.

La SEDENA tiene la capacidad, el adiestramiento y el armamento para hacerle frente a un grupo de sicarios en una guerrilla.

Lo que quedo totalmente expuesto con el sitio de Culiacán es que entre Ismael «Mayo» Zambada y Ovidio Guzmán hay una alianza. Sin la orden del Mayo no se hubiera desplegado tanto pistolero para intimidar y doblegar al Gobierno de México

LAS CONSECUENCIA

Las inversiones extrajeras y nacionales se pueden ver afectadas, ya que al no tener el gobierno capacidad de garantizar la seguridad, preferirán evitar México para invertir y buscar orientes menos rentables pero más seguros.

De no haber inversión entraremos en recesión y los planes de rescatar a PEMEX y mantener los programas sociales del Gobierno de la 4T serán insostenibles, desarrollando una serie deficiencias en la administración pública

La violencia se puede incrementar, al haber sido superada la Guardia Nacional eso puede avalentonar a los grupos delincuenciales a frentarse con ella sabiendo que pueden salir victoriosos.

Ahora los Carteles saben que tomando rehenes, el Gobierno de México va a ceder a sus demandas, así que se puede repetir lo ocurrido en Culiacán en otras partes de la república y recrudeciendo cada vez más.

Los dejo con una reflexión

En septiembre de 1973 durante la ceremonia luctuosa de Eugenio Garza Sada, el ideólogo del sector privado Ricardo Margáin dijo:

“Sólo se puede actuar impunemente cuando se ha perdido el respeto a la autoridad, cuando el Estado deja de mantener el orden público, cuando no sólo se deja que tengan libre cauce las más negativas ideologías, sino que se les permite que cosechen sus frutos negativos de odio, destrucción y muerte”.

¿Este será el caso del México de hoy?

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