Por: Clara García Sáenz
El showman de los libros
Dio nota desde el día en que se supo que sería el director del Fondo de Cultura Económica (FCE) ya que por no ser mexicano de nacimiento no podía ocupar el cargo, después vinieron las expresiones vulgares que pronunció en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara burlándose de la oposición que había perdido las elecciones; ya en el cargo, declaró que los gustos editoriales de este nuevo FCE “estarán marcados por mis locuras y las de mi equipo”, hace algunos días dijo que “forzaremos a las editoriales a que bajen los precios” y ese mismo día en medio de un acto de fomento a la lectura se paró de su asiento y dijo “voy a mear” y nunca regresó.
El récord de declaraciones desafortunadas, no parece preocuparle mucho a este intelectual de aspecto desenfadado, pues dicen, es amigo de la esposa del presidente de la Republica y protegido de Elena Poniatowska, que al parecer fue quien lo recomendó para el cargo que ahora ocupa e incluso salió a su defensa cuando la polémica se dio después de sus declaraciones en Guadalajara.
Cierto es que todos tenemos amigos patanes y mal hablados, que son buenas personas, que por su inteligencia les perdonamos todos los excesos lingüísticos que puedan cometer, pero también es cierto que quienes durante muchos años hemos vivido ideológicamente del lado izquierdo y de la resistencia, con el triunfo de Andrés Manuel López Obrador estamos obligados a dejar de actuar como si siguiéramos viviendo en la resistencia, y más cuando se tiene que dejar el ámbito privado para convertirse en servidor público de primer orden.
Por eso el señor está en su derecho de dejarse sus bigotes de morsa, pero no lo está cuando se dirige como representante de la editorial más respetada que tiene el gobierno mexicano, una editorial que es de todos (nuestra PEMEX literaria) y en la cual él no tiene derecho de dirigir con sus locuras y gustos personales; no, no en la cuarta trasformación. Si así lo hicieron en el pasado, se supone que ahora la democratización de los espacios públicos y las instituciones nos dan a todos los mexicanos un estatus diferente.
Muchos que han tratado de cerca a Paco Ignacio Taibo II dicen que es una buena persona, hasta la misma Elenita Poniatowska lo dijo al defender sus dichos de meterla doblada. Pero creo que, tratándose de una responsabilidad tan importante como la que le han encomendado, no basta con ser buena persona, en el ámbito público se necesita tener otras capacidades.
Hace pocos días, tuvo que salir el Presidente de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (CANIEM) Carlos Anaya-Rosique a corregir la declaración de Paco Ignacio Taibo II en Mocorito, Sinaloa cuando habló de que forzarían a las editoriales privadas a bajar los precios. “El uso de la palabra no fue el más afortunado, porque además en la práctica Taibo negocia proyectos de coedición que reduzcan costos. En paralelo a esto hay muchas cosas por hacer. La realidad es que la gente no lee porque no hemos construido los hábitos de lectura desde el nivel escolar”.
Ojalá que todos sus desaciertos lingüísticos y desplantes sirvan para que, alimentado el escándalo, se empiece a hablar más de nuestros hábitos de lectura y la necesidad de su fomento.
E-mail: claragsaenz@gmail.com

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