*** José Antonio Meade, el gran perdedor

*** AMLO se “desinfla” cada vez más

*** Anaya, el más ecuánime y sensato

*** El Bronco, sin pena ni gloria

Por: Isaac MOLINA ZAPATA

El nuevo formato del Segundo Debate Presidencial resultó muy atractivo para el público aunque a pesar de ello no cumplió las expectativas de muchas personas, pues por largos lapsos se volvió aburrido.

Sin embargo, la participación del público en las preguntas a los candidatos despertó más interés y evitó que este ejercicio democrático se volviera monótono y falto de chispa.

Entrando en detalles, debido a que la mayoría de las preguntas tuvieron que ver con temas actuales y que por supuesto na han sido atendidos por el gobierno del PRI en turno, José A. Meade tuvo que evadir muchos cuestionamientos sin dar explicaciones concretas.

Y es lógico pues precisamente el candidato de la coalición “Todos Por México” fue parte del equipo de los actuales gobernantes que para su mala fortuna no han hecho gran cosa por resolver los mayores problemas que aquejan al país, como la inseguridad, la pobreza y el mal trato de los migrantes que viven en Estados Unidos por parte de Donald Trump, así como el mal trato de migrantes latinoamericanos en nuestro país.

Como en el primer debate, Meade perdió más tiempo en criticar a López Obrador, estrategia que no le funcionó pues fue evidente que en cada pregunta difícil y que tenía que ver con la falta de compromiso del gobierno federal, el abanderado presidencial desviaba sus respuestas.

Además, Meade quedó en ridículo cuando comparó las deportaciones del ex presidente Barack Obama con las actuales políticas racistas de Donald Trump. Por todo ello José Antonio Meade fue por segunda ocasión el gran perdedor.

AMLO, MOLESTO Y ESCASO DE IDEAS

Quien sorprendió fue Andrés Manuel López Obrador, pues teniendo la experiencia del primer debate cuando fue presionado o cuestionado por Ricardo Anaya, no aguantó su molestia y explotó contra el candidato del PAN, MC y PRD, al insultarlo en plena transmisión y llamarlo canalla en varias ocasiones, lo que sin lugar a dudas tendría que ser duramente criticado por quienes siguieron de cerca este programa.

Además, a AMLO le faltó claridad de ideas pues cuando se le hicieron preguntas concretas en algunas de ellas contestaba lo mismo, es decir en cuestionamientos de temas diferentes respondía que todo se resolvería cuando él llegue al poder pues con ello se acabaría la corrupción, destacando que ese es el gran problema de México.

En repetidas ocasiones a López Obrador se le vio dubitativo y hasta balbuceante, lo que fue muy notorio para los televidentes. En esta ocasión tampoco le fue bien a AMLO.

EL BRONCO

Sin pena ni gloria terminó su participación en el segundo debate el independiente Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco”, pues se evidenció que es un palero de Meade, y además al igual que AMLO, contestó lo mismo a varias preguntas de diferentes temas.

Las respuestas que dio de manera reiterada tenían que ver con el dinero, y aunque sin recursos no se puede hacer nada, tendría que haber respondido cómo obtendría presupuesto adicional para lograr realizar sus iniciativas. Solamente le funcionó cuando contestó que repartiría el Presupuesto de Egresos en partes iguales a la Federación y los Estados.

Cabe destacar que en el anterior ejercicio El Bronco sólo llamó la atención por aquello de mocharle la mano a los ladrones; pero en éste estuvo “desangelado”.

ANAYA, EL MAS ECUANIME Y SENSATO

Sin lugar a dudas el candidato más ecuánime y sensato fue Ricardo Anaya, pues aguantó a pie firme las críticas de Meade y López Obrador, y contestó casi perfectamente los cuestionamientos de los moderadores del Segundo Debate Presidencial.

Fue el único que respondió con propuestas contundentes ante los problemas vinculados con el trato a migrantes, relación con Estados Unidos, producción y consumo de drogas, y seguridad, entre otros.

Además, en la mayoría de las preguntas se vio que los periodistas quedaron satisfechos con sus respuestas, lo que no sucedió con los otros participantes.

Asimismo, Anaya aguantó los insultos de AMLO, pues al menos en dos ocasiones le dijo canalla, lo que estuvo totalmente fuera de lugar, pues denotó la calidad moral del abanderado de Morena, y bajó también la calidad del debate, pues no puede llevar ese tipo de ofensas a este nivel. Mal por AMLO y bien por Anaya.

Como siempre la mejor opinión es la de usted, amable lector. Hasta la próxima.

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