*** Por fin terminó el “sexenio del horror”

*** El peor error de Peña Nieto fue haber “pactado” con un socialista

*** EPN, el “Judas” que “vendió” a los mexicanos a cambio de su libertad

Por: Isaac MOLINA ZAPATA.

El día de hoy terminó por fin uno de los sexenios más desastrosos de México, el de Enrique Peña Nieto. Tan mal gobernó el país que tal vez a cualquier mexicano que se le pregunte podría decir alguna anomalía, algún hecho que despertó el malestar de los ciudadanos.

Desde la incesante corrupción en casos como Odebrecht, la Casa Blanca, los desvíos de recursos para campañas del PRI, sin olvidar la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, los miles de muertos en todo el país a causa de los grupos del CO; sin olvidar el incumplimiento de sus promesas de campaña, que por cierto algunas quedaron pendientes en Tamaulipas.

La impunidad y la errónea aplicación de la justicia fueron comunes en el que algunos llaman el “sexenio del horror”, con más muertos y desparecidos que en cualquier otro; a causa de la violencia de la delincuencia organizada.

Se distinguió igual por cometer errores inefables o infantiles, así como por su torpeza y poco conocimiento cultural.

Como cada que entra un año nuevo, tal vez la mayoría de los mexicanos estaban esperando este momento, contando hasta el último segundo para celebrarlo.

Insisto, fue tan malo su gobierno y fueron tantos sus errores que se llegó a pensar que no veríamos cosas peores.

Sin embargo, nos equivocamos. El peor error de Peña Nieto fue ceder la estafeta a una persona que no está capacitada para llevar las riendas de un país, al menos de una nación como México.

Le cedió la estafeta a una persona cegada por la venganza, la ira, la soberbia, el autoritarismo, la intolerancia y la revancha política.

Le cedió la estafeta a una persona cuyos sus antecedentes escolares son menos que regulares, por lo que su preparación académica no es digna de esta investidura.

Le cedió la estafeta a un mitómano que se dio el lujo de prometer hasta lo imposible, al fin y al cabo sabía que sus seguidores -que lo llevarían al poder-, no le reclamarían el no cumplir sus promesas de campaña.

Le cedió la estafeta a un socialista que adora a un presidente de Venezuela que tiene sumido a ese país en la miseria y a sus ciudadanos sin derechos ni libertades.

Pero lo más grave, EPN tuvo que cederle la estafeta a una persona con la que pactó para no ser enjuiciado por su mal gobierno.

Así es, como usted lo está pensando: el peor error de Enrique Peña Nieto fue cuidar su salida, el no ir a la cárcel, a cambio de ceder la estafeta a una persona que durante años ha sembrado el odio entre las clases sociales y provocado un divisionismo abismal en todo el territorio nacional.

Ese es el pecado más grande Enrique Peña Nieto, poner a México en el abismo al entregárselo a una persona que no está preparada para gobernar; y claro, a cambio de salvar su pellejo, convirtiéndose en el peor Judas, después del que traicionó a Jesucristo.

Sólo por eso los mexicanos lo aborrecerán más y lo recordarán como el presidente que pactó con el socialismo y el autoritarismo.

Como siempre la mejor opinión es la de usted, amable lector. Hasta la próxima.

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