Por Helí Herrera Hernández.

         Pocos son los políticos que en sus naciones se han convertido en verdaderos líderes. Ya porque con la aplicación de políticas públicas han generado bienestar y felicidad a sus gobernados, o porque en conflictos militares los han conducido a la victoria y la conquista de la paz. Otros lo han conseguido cuando sus pueblos han vivido calamidades y en base a las decisiones que tomo para combatirlas, lograron superarla con el menor daño posible.

         Hoy, cuando el mundo esta inmerso en el contagio del coronavirus, hemos tenido la oportunidad de observar múltiples maneras de como los presidentes (as) o primeros (as) ministras han afrontado la pandemia, y es triste y deprimente ver el comportamiento del Ejecutivo Federal mexicano, que hace todo lo contrario a lo que su gobierno recomienda a la sociedad para evitar el contagio.

         Nos dicen en los diversos medios de comunicación él, los miembros de su gabinete y los gobiernos estatales, que si tenemos gripe, debemos suponer que es covid, y que en consecuencia ya no salgamos a realizarnos una prueba para comprobarlo, sino que asumamos que lo es, y que nos aislemos de inmediato para evitar contagiar a nuestras familias o compañeros de trabajo.

         El diagnóstico del gobierno desde mi óptica es acertado, difiriendo solamente en lo que respecta a la comprobación del contagio, porque no podemos medicinarnos igual para una gripe, que para el sars-covid19. Requerimos de la prueba que nos verifique el positivo o negativo, y así pedirle al médico la medicación adecuada y mas, si es covid el que tenemos, de acuerdo a nuestra edad, padecimientos y gravedad, considerando si nos vacunamos o no.

         ¿Porque entonces el presidente Andrés Manuel, que ya sabía que su secretaria de economía Tatiana Clouthier tenía covid, que se acababa de reunir con ella (el sin cubre-boca), y que el mismísimo domingo empezó con síntomas de dolor de garganta (uno de los principales de ese contagio), no se aisló, para evitar contagiar a otros, como a nosotros nos indican?

         Un presidente de un país infringiendo las normas sanitarias mas básicas, y los principios humanitarios esenciales, dado que a las seis de la mañana del lunes 10 se reunió con poco mas de 10 personas en la sesión de seguridad, y mas tarde con algunos miembros de su gabinete, con todo el staff de la mañanera (poco mas de 35 personas), y decenas de periodistas que cubren esas conferencias diariamente, demostrándonos que no le importo la posibilidad de contagiarlos.

         ¿Dónde quedo el discurso de AMLO de >amor al prójimo<?

         Hay semanas en que uno quisiera escribir sobre otros temas, pero luego leo, escucho o veo las acciones u omisiones del presidente, y se me agolpa la metamorfosis que sufrió >del candidato que nos hizo despertar demasiadas esperanzas y sueños, al presidente que ha situado al país al borde del colapso<, y empieza el lápiz a deslizarse recordando su discurso, sus promesas, sus sentencias.

         Dice Rosa Albino Garavito (guerrillera), y hasta hace poco compañera de lucha de López Obrador, que le preocupa mucho la vocación de López Obrador por el autoritarismo, el cual pone en riesgo la democracia, dado que ha venido con su accionar debilitando a las instituciones, otorgándole demasiado poder a los militares, que ya están en todas partes, cual si fuera México un país con una dictadura militar, y ahora, yo agregaría mi preocupación porque el presidente, aparte de no honrar la palabra empeñada como candidato con tantas promesas que le hizo al pueblo de México, ya no muestra ningún interés de cuidado, de salud, por sus compañeros de gabinete, por su personal mas cercano, por el mal ejemplo que da al estar contagiado y no aislarse ni usar el cubre-boca.

         Y me preocupa porque sus centenas de miles de seguidores, pueden imitarlo, y dejarnos en pleno acenso de la pandemia con el grito de ¡Sálvese el que pueda!