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Por: David Castellanos Terán
La capital y corona de las huastecas lo volvió a hacer, sí, la ciudad que le da vida al sur de Tamaulipas hizo lo que mejor sabe hacer cuando se alinean la logística, la agenda pública y la visión de ciudad: convertirse en el epicentro turístico del fin de semana largo, por una suma de decisiones que colocaron a la zona en el radar nacional a partir de un evento que, no solo pertenece al mundo del transporte, sino a toda una cadena turística, económica y simbólica.
La Gran Final Nacional de Maniobras MT México 2025, celebrada al exterior del Centro de Convenciones Expo Tampico, fue mucho más que una competencia técnica entre operadores de tractocamiones. Fue una postal de ciudad viva. Familias completas, visitantes de distintos estados del país, empresas transportistas, líderes gremiales y autoridades locales compartiendo un mismo espacio, con Tampico como escenario y anfitrión.
Al encabezar el arranque del evento, la alcaldesa Mónica Villarreal Anaya admitió que este tipo de encuentros amplían la oferta de atractivos turísticos y consolidan a la ciudad como sede estratégica de eventos de talla nacional e internacional con números, ocupación hotelera y derrama económica, y es que tan solo con un día de actividades provocaron una ocupación hotelera de 300 noches.
Acompañada por Demetrio Taméz, vicepresidente de CANACAR Región Noreste; Jorge Armando Yusef, delegado de CANACAR en Tampico; y Jorge David González, director de CANACAR Noreste, la alcaldesa dio el banderazo de salida a una competencia que reunió a decenas de operadores de todo el país y que convirtió el fin de semana en una vitrina de destreza, profesionalismo y convivencia familiar.
Mientras los operadores demostraban su precisión al volante, la ciudad mostraba su capacidad de hospitalidad. Restaurantes llenos, hoteles con dinamismo y una ruta turística que se extendió más allá del perímetro del evento.
Y ahí está uno de los puntos clave: Tampico no sólo recibió, también conectó. Muchos de los participantes y visitantes aprovecharon su estancia para conocer otros puntos geográficos de Tamaulipas. Algunos se trasladaron a Tula, Pueblo Mágico, atraídos por su identidad y su oferta cultural; otros cruzaron hacia Ciudad Madero para admirar el Golfo de México desde el residencial Velmar, que hoy se consolida como ancla del hospedaje para turistas nacionales e internacionales. La zona conurbada funcionó como debe hacerlo una región: integrada, complementaria y con narrativa.
Los datos que compartió la autoridad municipal refuerzan esta lectura. Veinticinco eventos confirmados para este año, con la expectativa de superar los cuarenta realizados en 2025; una afluencia estimada de casi noventa mil personas y una derrama económica cercana a los ciento cincuenta millones de pesos. Tampico no improvisa.
La alta ocupación hotelera no es casualidad. Es el resultado de una ciudad que entendió que el turismo de eventos es una palanca de desarrollo, que la infraestructura no sirve si no se llena de contenido y que la promoción real ocurre cuando el visitante se va con la experiencia completa: evento, ciudad y región.
Tampico fue, este fin de semana largo, el centro de gravedad. Y lo fue porque supo abrir la puerta y mostrar que Tamaulipas tiene más que ofrecer cuando se articula una visión compartida.
En la intimidad… Mientras Tampico concentraba reflectores, en el altiplano tamaulipeco se cocinaba —literal y simbólicamente— otra historia de identidad y futuro. El gobernador Américo Villarreal Anaya inauguró la segunda edición del Festival del Cabrito, preámbulo al Tianguis Nacional de Pueblos Mágicos 2026, que tendrá como sede a la entidad.
Ante productores de ganado caprino, expositores y emprendedores reunidos en el Recinto Ferial de Tula, el mandatario destacó la próxima apertura de la carretera Mante–Ocampo–Tula, una obra que promete detonar el crecimiento regional y mejorar las condiciones de desarrollo y bienestar social. “Entre todos nos tenemos que preparar para aprovechar bien estas oportunidades”, dijo, apelando a un modelo de gobierno humanista, con justicia social y bienestar compartido.
El respaldo no se quedó en el discurso. Con el apoyo de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, el Gobierno del Estado impulsa un proyecto de rastro TIF para pequeñas especies, con el objetivo de dar valor agregado a la producción caprina y abrir nuevas oportunidades a la industria cárnica del cabrito.
El alcalde René Lara Cisneros agradeció el respaldo del gobernador y subrayó que el Festival del Cabrito no sólo es un evento económico y rural, sino una plataforma turística que proyecta a Tula a nivel estatal y nacional. “Nos pone en el centro de las decisiones”, afirmó.
Las cifras acompañan el optimismo. El secretario de Turismo, Benjamín Hernández Rodríguez, recordó que en el último año Tula recibió más de 300 mil visitantes, consolidándose como uno de los destinos turísticos más importantes del estado. Y desde el ámbito rural, Antonio Varela Flores fue claro: en el altiplano, la ganadería caprina es identidad, historia viva y sustento de familias enteras.
El recorrido del gobernador por los stands gastronómicos y artesanales cerró el círculo: tradición, economía y turismo en un mismo espacio.
En paralelo, en el sur del estado, la Universidad Autónoma de Tamaulipas y CANACINTRA Tampico firmaron un convenio de Vinculación Académica y Empresarial que apuesta por el talento joven y el desarrollo regional. Prácticas profesionales, servicio social, innovación aplicada y empleabilidad se colocan en el centro de una visión universitaria que, bajo el liderazgo del rector Dámaso Anaya Alvarado, busca una UAT cercana a los sectores productivos y socialmente responsable.
Dos escenarios, una misma lógica: cuando el turismo, la educación y la producción se entienden como política pública y no como ocurrencia, Tamaulipas avanza. Y lo hace mostrando su rostro más auténtico.
@dect1608


