Mié. Feb 4th, 2026

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Por David Castellanos Terán 

Una de las apuestas logísticas más ambiciosas que ha tenido Tamaulipas en décadas, es la reconversión carretera desde el sur hasta la frontera con Estados Unidos, a lo que han llamado “Corredor del Golfo”. Son 503 kilómetros de infraestructura terrestre que prometen unir el sur, el centro y el norte del estado, con una inversión inicial de 40 mil millones de pesos y una visión clara: catapultar la entidad como una ruta estratégica entre el sureste, centro del país y la primera potencia mundial, es decir, los tamaulipecos en el torrente económico de ambas naciones.

El proyecto arranca este mismo año, según el mismo gobernador Américo Villarreal Anaya, en coordinación con el gobierno federal y la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes. Al detalle, se dice que son nueve kilómetros de nueva carretera a cuatro carriles y la ampliación de 494 kilómetros existentes, uff! no son un simple reencarpetado; es una locura de ambición. No solo seremos el estado energético por excelencia, seremos pauta en logística, comercio y movilidad.

El banderazo inicial contempla el Puente Tampico Dos y un libramiento carretero que conecte Altamira, Estación Manuel, la carretera Zaragoza y Ciudad Victoria, con continuidad hasta Reynosa. En el papel, el trazo es impecable: continuidad territorial, reducción de tiempos de traslado, fortalecimiento de cadenas productivas y un corredor que dialoga directamente con la estrategia nacional de infraestructura impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para cerrar brechas de desarrollo regional.

Sin embargo, en el sur de Tamaulipas, el progreso no puede medirse únicamente en kilómetros asfaltados.

Dentro de la zona metropolitana de Tampico, el llamado Corredor del Golfo adquiere una dimensión distinta, casi delicada. Aquí no solo está en juego la eficiencia logística, sino la protección de un sistema lagunario que es, literalmente, la fuente de vida de la región. Hoy, el libramiento poniente expone el vital líquido al paso cotidiano de transporte de materiales altamente peligrosos y tóxicos. Basta un accidente, una falla humana o mecánica, para comprometer el suministro de agua de cientos de miles de personas.

Por eso, el anuncio de un libramiento que evite el sistema lagunario no es un detalle técnico: es una decisión estratégica y ética. La conectividad que fortalece la economía debe ir de la mano con el cuidado ambiental y la planeación responsable. Tamaulipas no necesita elegir entre progreso y agua; necesita demostrar que es capaz de hacer ambas cosas bien.

El Corredor del Golfo Norte puede convertirse en la gran columna vertebral terrestre del estado, pero su legitimidad social dependerá de algo muy concreto: que la infraestructura sepa rodear la vida, no atropellarla.

En la intimidad… Mientras los grandes proyectos carreteros avanzan, hay otros corredores, silenciosos pero igual de trascendentes, que se están construyendo en Tampico: los de la inclusión y la empatía.

Con ese espíritu, el Sistema DIF Tampico, a través de su Centro de Rehabilitación Integral (CRI), clausuró el curso básico de Lengua de Señas Mexicana, en el que participaron 45 funcionarios públicos del Ayuntamiento porteño y del propio organismo asistencial. Un esfuerzo que no se mide en cifras presupuestales, sino en la calidad humana del servicio público.

Al encabezar la ceremonia, la presidenta del DIF Tampico, la doctora Luz Adriana Villarreal, fue directa: la iniciativa busca derribar las barreras de comunicación que enfrenta la comunidad sorda cuando acude a una oficina gubernamental y elevar, con ello, el nivel de atención.

Villarreal Anaya anunció además un convenio con el CECATI 110 para que, al concluir los niveles básico, intermedio y avanzado, las y los participantes reciban una constancia con validez oficial, otorgando valor curricular a su formación. En paralelo, se trabaja con el Instituto de Educación para los Adultos en programas de alfabetización de primaria y secundaria dirigidos a la comunidad sorda.

El acercamiento —reconoció— ha generado espacios de convivencia más humanos. “Aprendamos que el silencio, a través de la LSM, construye espacios de comunicación. El silencio engrandece”, sostuvo, al tiempo que llamó a no quedarse en el nivel básico y continuar con la formación.

Y como remate contundente, la educación superior también se adapta a los nuevos tiempos. Para el ciclo Otoño 2026-3, la Universidad Autónoma de Tamaulipas ofertará seis programas de licenciatura e ingeniería en modalidad en línea: Educación y Tecnologías para el Aprendizaje; Diseño Gráfico y Animación Digital; Educación y Tecnologías Emergentes; Ingeniería en Energías Renovables; Ciencia de Datos; e Ingeniería en Sostenibilidad.

Bajo la conducción del rector Dámaso Anaya Alvarado, la UAT consolida una política académica orientada a la innovación, la inclusión y la ampliación de la cobertura, llevando la universidad a donde antes no llegaba. Porque al final, los grandes corredores —sean carreteros, educativos o humanos— sólo tienen sentido si conectan oportunidades con personas.

davidcastellanost@hotmail.com

@dect1608

Por redaccion

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