Por tercer año consecutivo jóvenes representan la Pasión de Cristo en Altamira.

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03/04/2026

Altamira, Tamps.– Por tercer año consecutivo, jóvenes de la parroquia Santiago Apóstol participaron activamente en la representación de la Pasión y Muerte de Cristo, una de las celebraciones más importantes para la Iglesia Católica durante la Semana Santa.

Esta conmemoración recuerda el sacrificio de Jesucristo, considerado por la fe católica como el acto de salvación de la humanidad tras el pecado original de Adán y Eva, fortaleciendo la espiritualidad entre los fieles.

El padre Bernardo Arredondo Segura, párroco de la iglesia Santiago Apóstol en Altamira, destacó la importancia de que las nuevas generaciones se involucren en actividades religiosas, señalando que integrantes del movimiento juvenil parroquial se prepararon durante meses de manera física, mental y espiritual para asumir este papel significativo.

“El día central de la Semana Santa, dentro del Triduo Pascual, conmemoramos la pasión del Señor. Escuchamos el llamado que Jesús hace a sus discípulos y hoy a nosotros: ‘el que quiera seguirme, que tome su cruz y me siga’. Aunque hay jóvenes que pueden mostrarse indiferentes ante la fe, también vemos a muchos que se acercan, fortalecen su espiritualidad y desean participar”, expresó.

El sacerdote subrayó que, aunque la tecnología forma parte de la vida cotidiana, es necesario reforzar la fe entre la juventud para evitar que se pierdan los valores religiosos dentro de la comunidad.

El Viacrucis inició en la parroquia del Espíritu Santo, ubicada en la colonia Revolución Verde, y recorrió diversas calles hasta llegar a la parroquia Santiago Apóstol, en la zona centro de Altamira, sitio que simbolizó el Monte Calvario o de la Calavera, donde se llevó a cabo la crucifixión de Cristo, representada por un joven de 17 años.

Decenas de fieles acompañaron el recorrido en un ambiente de oración, reflexión y devoción, reafirmando la tradición religiosa que cada año reúne a la comunidad católica durante la Semana Santa.

Por: José Juan Tomás