Crisis lagunaria expone riesgos por manipulación de esclusas en Altamira

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Altamira, Tam.— Una reciente crisis ecológica encendió las alertas en el sur de Tamaulipas, tras la muerte de al menos dos toneladas y media de peces en el sistema lagunario, derivada de la intrusión de agua salada. El hecho, ocurrido hace unas semanas, evidenció la vulnerabilidad del ecosistema ante la manipulación indebida de esclusas.

El alcalde Armando Martínez Manríquez confirmó que la contingencia fue provocada por un cambio abrupto en la salinidad del agua, descartando versiones que atribuían el fenómeno a contaminación industrial o petrolera. “No es un tema de calidad del agua, es un tema de salinidad”, subrayó.

La respuesta institucional se activó tras una solicitud de la Comisión Nacional del Agua, con la participación de personal de la Comisión Municipal de Agua Potable y Alcantarillado y brigadas municipales. Las labores incluyeron la recolección de los peces muertos y su disposición sanitaria en fosas con cal, con el objetivo de evitar riesgos a la salud pública. Posteriormente, sobrevuelos con drones confirmaron la limpieza de las zonas afectadas.

De acuerdo con el edil, fueron retiradas aproximadamente dos toneladas y media de producto, en una operación que destacó la capacidad operativa local. Señaló que, ante la limitada infraestructura de Conagua en la zona, el Ayuntamiento y Comapa asumieron un papel clave en la atención inmediata.

No obstante, el problema estructural persiste. Martínez Manríquez advirtió que la solución de fondo radica en la rehabilitación total de las esclusas que regulan el flujo hídrico entre cuerpos de agua dulce y salada. Sin embargo, introdujo un factor crítico: la intervención humana.

“El problema es que los mismos vecinos o pescadores las abren o las violentan para incrementar la producción, pero a la larga el daño es mayor”, afirmó. Añadió que estas prácticas no solo afectan al ecosistema, sino también a la economía de las comunidades que dependen de la pesca.

El alcalde hizo un llamado a la corresponsabilidad social, al considerar que sin conciencia ciudadana, cualquier esfuerzo institucional será insuficiente. “Manipular las esclusas daña el equilibrio natural y termina perjudicando a todos”, concluyó.