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Por: David Castellanos Terán
En un planeta donde las costas comienzan a parecer trincheras industriales, donde el concreto avanza más rápido que la conciencia ambiental y donde muchas especies marinas sobreviven apenas al límite de la estadística, las playas de Tamaulipas siguen ocurriendo como un milagro biológico frente al Golfo de México.
Ahí, sobre esa franja de arena golpeada por corrientes, tormentas y presión humana; una de las especies más amenazadas del planeta continúa regresando obstinadamente a poner sus huevos.
La tortuga lora todavía cree en Tamaulipas.
Y eso, ecológicamente, es gigantesco.
Mientras otros ecosistemas costeros del mundo enfrentan colapsos silenciosos por contaminación, sobrepesca, tráfico marítimo y explotación energética, las costas tamaulipecas siguen funcionando como uno de los principales refugios naturales para la anidación de esta especie marina emblemática del Golfo.
No es casualidad.
Más de 2 mil 476 nidos protegidos y más de 222 mil huevos resguardados representan mucho más que una cifra burocrática. Son la evidencia de que todavía existen zonas capaces de sostener vida marina en medio de un entorno global cada vez más hostil para los océanos.
Altamira. Tepehuajes. La Pesca. Ciudad Madero.
Nombres que quizá para muchos pasan desapercibidos en el mapa internacional, pero que para científicos, ambientalistas y conservacionistas deberían ocupar un lugar prioritario dentro de las discusiones globales sobre biodiversidad marina.
Porque cuando una tortuga lora emerge del mar para anidar, ocurre algo extraordinario: el ecosistema todavía tiene esperanza.
Y Tamaulipas, pese a todos sus contrastes industriales y energéticos, continúa siendo uno de esos pocos territorios donde la naturaleza insiste en sobrevivir.
La lora no entiende de política.
No sabe de presupuestos públicos ni discursos ambientales.
Simplemente vuelve al sitio donde aún encuentra condiciones para reproducirse.
Eso convierte a la costa tamaulipeca en algo mucho más valioso que un corredor turístico o una franja pesquera. La convierte en una reserva viva para el futuro ecológico del Golfo de México.
Y quizá ahí radica el verdadero desafío.
Porque mientras las tortugas siguen llegando a desovar, también crece la presión humana sobre el litoral: expansión urbana, contaminación marina, explotación energética, tráfico marítimo y erosión costera.
La gran pregunta no es cuántos nidos pueden protegerse este año.
La verdadera pregunta es cuánto tiempo más podrá Tamaulipas seguir resistiendo el choque entre desarrollo económico y supervivencia ambiental.
Porque cuando desaparece una especie marina, no sólo muere un animal.
Se rompe una parte del equilibrio del océano.
Y cuando eso ocurre… normalmente ya es demasiado tarde.
En la intimidad… El gobernador Américo Villarreal Anaya sostendrá una gira de trabajo por la zona metropolitana de Tampico durante los próximos días, en actividades que arrancarán en la Universidad Autónoma de Tamaulipas acompañado por el rector Dámaso Anaya Alvarado y el secretario de Salud federal.
La agenda estatal también contempla un acto significativo para la comunidad estudiantil del sur de Tamaulipas: el histórico corte de listón inaugural de la renovada pista de atletismo del Instituto Tecnológico de Ciudad Madero, obra esperada durante años por alumnos, entrenadores y directivos de una de las instituciones tecnológicas más emblemáticas de la región.
Y cierra su actividad inaugurando en Tampico la famosa cancha de la colonia Enrique Cardenas Gónzalez, el sabado a las 13hrs en donde ha venido haciendo mancuerna con la alcaldesa tampiqueña, una mujer con la que se ha entendido a la perfección.
@dect1608


