La medicina y su deuda histórica con las mujeres

Loading

Por: Zaira Rosas

zairosas.22@gmail.com

El Síndrome de Ovario Poliquístico era uno de los diagnósticos más comunes entre mujeres con padecimientos diversos como trastornos en su menstruación, dolor constante, afectaciones hormonales, etc. Aún así, este síndrome había sido poco estudiado, en 1935 comenzaba la descripción de sus síntomas, pero fue hasta un siglo después que la evidencia médica descubrió que las alteraciones no se debían solo a quistes, sino a algo más complejo y por ello desde la medicina se solicitó el cambio de nombre a síndrome ovárico metabólico poliendocrino (SOMP).

Este simple ajuste refleja todo lo que ha existido detrás de la ciencia médica, misma que si bien se presenta como objetiva, guiada por evidencia y datos, puede tener un gran sesgo cuando nos remontamos a la historia, pues durante siglos los datos de análisis tenían como principal objeto de estudio al cuerpo masculino, sin contemplar que quienes estaban detrás de investigaciones eran también hombres.

El resultado no ha sido una simple omisión académica, sino una brecha que continúa afectando la forma en que se diagnostican, investigan y tratan numerosos padecimientos en las mujeres, pues ha sido menor su participación en el proceso de aprendizaje y poco se ha analizado de los síntomas que se pueden desarrollar según el sexo biológico y sus particularidades.

Durante décadas, las mujeres fueron excluidas de muchos ensayos clínicos por el temor a las variaciones hormonales o a posibles embarazos, lo que llevó a generalizar resultados obtenidos principalmente en hombres. Aunque esta situación ha comenzado a cambiar gracias a políticas de inclusión y al creciente interés por la investigación en salud femenina, los organismos científicos reconocen que todavía existe un rezago importante, especialmente en enfermedades que afectan de manera distinta a mujeres y hombres o que son exclusivas del sexo femenino.

Esta brecha se refleja en la práctica clínica. Un ejemplo ampliamente documentado es la enfermedad cardiovascular: las mujeres suelen presentar síntomas diferentes durante un infarto, lo que favorece diagnósticos tardíos y tratamientos menos oportunos. La propia literatura médica ha denominado este fenómeno como el «síndrome de Yentl», una crítica a la tendencia histórica de reconocer la gravedad de una enfermedad en mujeres solo cuando se manifiesta igual que en los hombres.

Algo similar ocurre con el dolor. Investigaciones recientes muestran que existen mecanismos biológicos distintos entre mujeres y hombres para procesarlo, lo que confirma que las diferencias por sexo no son un detalle secundario, sino un factor indispensable para comprender enfermedades y desarrollar tratamientos más efectivos.

Las enfermedades ginecológicas también ilustran esta deuda científica. La endometriosis, por ejemplo, puede tardar años en diagnosticarse, mientras que trastornos como el SOMP, continúan siendo objeto de revisión conforme se comprende mejor su complejidad metabólica y hormonal. Lo anterior es un reflejo de lo que muchas mujeres han vivido al tener diagnósticos incompletos o tratamientos insuficientes y se vuelve preocupante pues puede generar otro problema de salud, la salud emocional.

Reconocer este problema no significa afirmar que la medicina ignore deliberadamente a las mujeres ni enfrentar los avances logrados en beneficio de los hombres. Significa aceptar que la ciencia también refleja los contextos sociales en los que se desarrolla y que, durante mucho tiempo, asumió al cuerpo masculino como el modelo universal. Hoy sabemos que esa universalidad nunca existió.

La buena noticia es que el cambio ya comenzó. Cada vez más instituciones impulsan investigaciones que incorporan el sexo como una variable biológica relevante y promueven análisis diferenciados entre mujeres y hombres. Sin embargo, corregir décadas de sesgo requiere algo más que nuevas políticas: exige financiamiento y sobre todo tomar en cuenta desde la formación nuevos cuestionamientos para aquello que durante décadas se había afirmado, además de implementar la perspectiva de género también en la medicina.

Realizar estudios constantes y una mayor exploración del cuerpo femenino es también una necesidad, pues solo así podríamos contar con análisis más certeros y acceder a diagnósticos precisos para todas las personas, que además permitan atención oportuna.

El pueblo de Veracruz nos dio su confianza y no lo vamos a defraudar: Rocío Nahle

*Reconoce el trabajo legislativo de Raquel Bonilla y su...

URGEN SOLUCIONES DE FONDO PARA EL SECTOR CAÑERO: JAVIER SÁNCHEZ CHÁVEZ

Veracruz, Ver.- El dirigente nacional de la Unión Nacional de...

Entrega Gobernadora 5 mil apoyos a la Palabra y a la Familia

*Anuncia mecanización, asistencia técnica y combate a plagas para...

Related Articles

Popular Categories