Por: José Efraín Caballero Sevilla

En estas recién iniciadas campañas electorales, más allá de estar en disputa diversos cargos de representación popular, están en disputa dos modelos de gobierno diametralmente opuestos, representados por dos bloques partidarios en esta contienda.

Principalmente, lo que está en juego, tiene que ver con la orientación económica del país. Por un lado, la derecha con el PRI, PAN y el converso PRD; promueven el neoliberalismo económico, y por el otro lado la izquierda representada por Morena, PT y sus aliados; llevan la escuela del periodo del Desarrollo Estabilizador en México, que se enfoca hacia una economía mixta.

Al inicio del neoliberalismo en los años ochenta, se dio la privatización de empresas del Estado vendidas a particulares. De estas fueron el 63 % de las empresas que pertenecían al patrimonio nacional y pasaron a pertenecer a quienes hoy casualmente, están catalogados entre los empresarios más acaudalados del país.

Se menciona, que adquirieron las empresas a precios muy por debajo de su valor real. Entre las más importantes fueron Teléfonos de México (Telmex), Imevisión, que es hoy TV Azteca; Compañía minera de Cananea, Banamex y Altos Hornos de México, entre otros.

No es casual, que ese esquema se haya dado 25 años después, con la reforma energética del Peñismo, pasando Pemex de ser una empresa paraestatal, con cero intervenciones de particulares; a definirse como empresa productiva del Estado, al haberse abierto a la inversión privada.

El modelo impulsado por la derecha, promueve la libertad absoluta en términos económicos, el predominio pleno del mercado, y en consecuencia el peso mínimo del Estado en esta materia. Esto ha dado como resultado, la situación económica heredada que vivimos, por la administración de los anteriores gobiernos.

Mediante este esquema del neoliberalismo, que se mantuvo vigente durante 30 años, el poder adquisitivo del salario mínimo se redujo en casi un 80 %, hasta el último año de gobierno del ex Presidente Enrique Peña Nieto.

Habría que añadir, que solo a conveniencia ha sido aplicado de manera ortodoxa este modelo en México, por sus operadores políticos y no como debería de ser.

Porque una de las máximas en esta filosofía, es que tanto las pérdidas como los beneficios se asumen privadamente, y sin embargo, cuando la iniciativa privada ha tenido pérdidas como en la época del ex Presidente Zedillo, que sucumbieron los Bancos, esa pérdida se hizo pública, pasándole la factura a los ciudadanos mexicanos, deuda que aún está lejos de terminar mediante el Fobaproa.

Otra de las herencias que existen en la actualidad, a raíz de ese sistema, está la liberación del precio de las gasolinas, donde el Estado no cuenta con inferencia gracias a la reforma energética del sexenio anterior, y son las empresas las que determinan el precio de las mismas.

Por su parte, el modelo económico que promueve la izquierda, es basado en una economía mixta, que es donde se combina la actuación del sector privado con la del sector público, que actúa como regulador y corrector del primero.

Este, va orientado a favorecer a la clase trabajadora, por lo que se pretende incrementar el poder adquisitivo de los salarios y mantener un control de la inflación. Además, conservar el control de las empresas que son de carácter estratégico, como las energéticas, promoviendo su soberanía en estos rubros.

Como ejemplo, cabe recordar lo acontecido hace escasos meses, cuando se dio el desabasto de gas y gasolinas del extranjero, ante la tormenta invernal que azotó a Estados Unidos; en donde subió estrepitosamente el precio de estos insumos, y las perdidas en el país vecino del norte, fueron endosadas a los ciudadanos multiplicándose sus cuentas en los recibos de electricidad hasta en un 5000 % y en cambio en nuestro país la diferencia fue absorbida por la Comisión de Electricidad, por un monto de 20 mil millones de dólares, sin pasar esa factura a los usuarios.

Los altos costos de electricidad, son una de las herencias que ha dejado el modelo neoliberal, además de los cobros usureros de las compañías financieras, que, ante la autonomía en ese sistema, es difícil de controlar o regular.

Por lo tanto, más allá de estar en disputa los diversos cargos de representación popular, por hombre libres y de buenas costumbres; está en disputa la implementación de uno de los dos modelos económicos en nuestro país, por lo que, en base a lo arriba citado, usted decidirá cuál de los dos modelos le conviene, agrada o favorece.

Usted decidirá, regresar al pasado reciente con el bloque PRI-PAN-PRD o seguir transitando a una transformación de fondo, promovida por Morena-PT y aliados, o darle la oportunidad a nuevas organizaciones políticas o independientes., por lo que lo exhortamos a que salga a votar el día de la elección, ya que como ve, es trascendental para usted y para el país.

Querido lector, que tenga un excelente día, nos leemos en la próxima.

Contacto: factorentredos@hotmail.com