Por Helí Herrera Hernández.

         MORENA esta viviendo una historia parecida a la de su abuelo el PRI, si no que idéntica.

         Precisamente cuando disfrutaban de todo el poder, y su derrota no solo era increíble, sino utópica; tomaron, sus propios dirigentes nacionales el pico y la pala, para empezar a cavar su propia tumba.

         Allí esta la historia que no deja duda alguna, del como la guerra intestina fracturo al otrora poderoso e invencible Partido Revolucionario Institucional (que cuando perdía, arrebataba), y sufrieron su primera gran derrota nacional en 1988, cuando se formo la corriente democrática (1987), que buscaba defender las conquistas logradas tras la revolución mexicana (Estado benefactor), y los priístas neoliberales se apoderaron del partido e influyeron para que Miguel de la Madrid eligiera como el candidato a la presidencia de la república a Carlos Salinas de Gortari, que solo a través de un gigantesco fraude electoral lo impusieron como Presidente.

         Fue cuando el PRI parecía siamés del PAN, y fue cuando Diego Fernández de Ceballos, excandidato panista a la presidencia de a república afirmaba, desde la cámara de diputados, que ese PRI gobernaba con el programa del PAN.

         Nunca logro recuperarse ya el PRI de esa fractura, a pesar del triunfo logrado en 2012, y hoy, solo quedan despojos que pueden llevarlo a perder el registro como partido político nacional, inclusive, de no conseguir la alianza nacional con el PAN y el PRD.

         Esa misma ruta tomo ya MORENA, quizás por el ADN que lleva, o por las ambiciones idénticas de su abuelo de tener el poder, por el poder mismo, y esta caminando por un camino sin retorno, con peleas intestinas que están sacando pus a lo largo y ancho del país, avizorándose su primera gran división antes de que finalice año, y si no, en el próximo, que se verá reflejado en los resultados electorales que obtenga en los estados de Coahuila y el Estado de México.

         Hace una semana, en este mismo espacio, les comentaba como fundadores del movimiento de regeneración nacional como la escritora Elenita Poniatowska y el académico John Ackerman lanzan severas criticas a su partido, y éste último ya lo tiene demandado en el TRIFE por tramposo-marrullero y fraudulento, en relación con el pasado congreso nacional, cuya sentencia esta por conocerse.

         El viernes, otro fundador y referente nacional: Ricardo Monreal Ávila, acudió a la Fiscalía General de la República y puso una denuncia contra la vedette-gobernadora-usurpadora de Campeche (usurpadora porque es titular del Poder Ejecutivo de aquel estado, por el fraude que cometieron en contra de Eliseo Fernández Montufar, en complicidad con las autoridades electorales, que le arrebataron el triunfo conseguido en las urnas), que anunció llegará hasta sus ultimas consecuencias, es decir, hasta que la califiquen de delincuente.

         Observo, sin temor a equivocarme, que la primera gran fisura que sufrirá MORENA, se convertirá en 2023 en fractura, y será por la salida (o expulsión), del hoy presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado de la República. A partir de allí la bola de nieve se convertirá en una avalancha que arrasara todo a su paso, como hace 34 años lo fue la corriente democrática del PRI, con el PRI.

         Tiempo al tiempo.