¿Austeridad franciscana? –> ¡Pero en los bueyes de mi compadre!

Por redaccion May 22, 2023

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     Por Helí Herrera Hernández

Y si, el general si tiene quien escriba en estas últimas semanas de él, porque se ha metido en un laberinto que ya no saldrá bien librado del mismo, porque al sentirse protegido por el comandante supremo del Ejercito, y por la institución misma, anda ensoberbecido, pensando que la justicia nunca lo alcanzará, y más ahora que ya son dueños de casi todo México.
No ha explicado lo de sus viajes por el mundo con toda la parentela, algunos de ellos en primera clase; la estancia en hoteles de más de 5 estrellas (gran turismo) en Europa; el nepotismo que practica al tener dentro de la institución castrense que dirige a su hijo, con un alto cargo y sueldo estratosférico, y ahora, lo del departamento de lujo  en Huixquilucan, Estado de México, que quiso como medio explicar cómo se hizo de él, pero que al tratar de hacerlo, sembró más la confirmación que fue gracias al tráfico de influencias y probables actos de corrupción, porque con su sueldo anterior, y lo que hoy gana como general secretario nunca, ni sumados éstos, lo hubiera podido adquirir.
Lo explico: 
En la mañanera del jueves 18, don Luis Cresencio Sandoval dijo que, en efecto, los departamentos donde está ubicado el suyo, valen 30 millones de pesos, o un poquito más, pero que él, pudo comprarlo en 9 millones de pesos a través de un crédito hipotecario que le otorgo BANEJERCITO, debido a que la inmobiliaria propietaria (Protective Materials Technology SA de CV ha hecho negocios de más de 319 millones de pesos, como se ha comprobado con la SEDENA), se lo ofreció en obra negra por ese precio. Desde luego que no ofreció ninguna prueba de su dicho, dígase por lo menos unas fotografías del departamentazo, sin acabados.
Suponiendo sin conceder, que así haya sido, la primera pregunta que viene a cuentas es ¿De dónde obtuvo, por lo menos, los restantes 21 millones de pesos el secretario de la Defensa Nacional, para en menos de 3 años darle los acabados de primera, de súper-lujo, como hoy está el departamento (lo vimos en fotografías de varios periódicos nacionales), donde expertos arquitectos afirman que el costo del departamento del militar de alto rango es de 30 millones de pesos? De su salario actual de 120 mil pesos brutos que recibe, tiene que pagar mensualmente poco más de 90 mil pesos del crédito hipotecario de 9 millones de pesos, o quizás más de 100 mil pesos. ¿Conque alimenta a su familia? ¿Con esos 20 mil pesos mensuales que le sobran?
Y aquí viene lo otro: ¿De dónde saco pues, si solo le sobran 20 mil pesos de su salario mensual, para el sustento de su familia? ¿Conque dinero compro los materiales de primera calidad que le metió al departamento? ¿Con que dinero le pago al arquitecto, a los albañiles, al maestro de obras, que en suma total arroja la pírrica cantidad de 21 millones de pesos?
No me cuadra por más vueltas que le doy, salvo que los que se lo vendieron y que han recibido trato benigno de la SEDENA, para hacer negocios con ellos por más de 319 millones de pesos, se lo hayan obsequiado -o hay que decirlo tal cual- por esos 9 millones de pesos ellos mismos se lo entregaron totalmente terminado, y ahora nos quieren dar atole con el dedo, desde la mañanera, como es costumbre ya, que el presidente defiende todos estos actos de corrupción.
Un último dato que abona toda esta argumentación: el general secretario en 2002 compro en 960 mil pesos la casa donde vivió muchos años en la colonia La Tampiquera, en el municipio de Boca del Río; pero ya ungido con el poder de secretario de la defensa nacional, brinco al condominio 4 puntos, bosque real, en el municipio de Huixquilucan, Estado de México, con departamentazo de súper-lujo de más de 30 millones de pesos.
Como bien dice el refrán popular: hay cosas en la vida que no se pueden ocultar: el amor y el dinero, por más pañuelitos blancos que blanda el inquilino de Palacio Nacional.

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