*Monseñor José Armando Álvarez Cano expresa su mejoría y pide un año lleno de bendiciones para todos.
Por: María de Jesús Cortez Tampico, Tam.- «Ofrezco mis padecimientos por sus necesidades», expresó este lunes el Obispo de la Diócesis de Tampico, José Armando Álvarez Cano, en un mensaje que envió a la población tras ser internado en un nosocomio local a causa de Coronavirus.A través de un mensaje de WhatsApp la máxima autoridad eclesiástica dio a conocer a los medios de comunicación que está bien y que desea para todos un año lleno de bendiciones.»Buenos días, de corazón a todos un Año Nuevo lleno de bendiciones. Todo bien Gracias a Dios, solo esperar el proceso de recuperación».Se disculpó por no poder ofrecer el mensaje en vivo, audio o vídeo dada la enfermedad, hasta nuevo aviso pero ofreció a Dios sus padecimientos a cambio de las necesidades del pueblo.»No podré enviar los audios hasta nuevo aviso, ofrezco mis padecimientos por sus necesidades y me encomiendo a sus plegarias. Saludos».Monseñor José Armando Álvarez Cano permanece internado a causa del covid-19 en dónde está bajo tratamiento y con oxígeno mientras que la grey católica sigue en oración por su pronta recuperación.
*Se invita a la población en general afrontar la contingencia
sanitaria con una conducta socialmente responsable, evitando reuniones
por festejos de año nuevo
En atención a lo establecido en el fortalecimiento de las acciones
por parte de las instancias municipales y dando cumplimiento a las
disposiciones de la Secretaría de Salud de Tamaulipas para frenar el
índice de casos de COVID-19, el Gobierno de Altamira, que preside la
alcaldesa Alma Laura Amparán Cruz, exhorta a la población en general a
no bajar la guardia y extremar las medidas sanitarias correspondientes.
En ese sentido, se hace nuevamente la invitación para que se eviten
las reuniones y convivencias sociales con motivo del año nuevo, además
del uso correcto del cubre-bocas y gel antibacterial, mantener la sana
distancia, pero sobretodo, quedarse en casa.
De igual manera, se continuarán instalando los filtros sanitarios en
las principales calles y avenidas de la ciudad, así como en los sectores
de mayor movilidad, donde se tomará la temperatura a ocupantes de los
vehículos además de concientizarlos sobre las medidas tendientes a
evitar más contagios de coronavirus y facilitar cubre-bocas en caso de
así requerirse, conforme a lo establecido en la campaña Pongámosle un
Alto al COVID’’, instruida por el gobierno la presidenta municipal Alma
Laura Amparán Cruz para proteger la salud de las familias altamirenses.
Cabe señalar que para el desarrollo de estas acciones, se ha contado
con el apoyo de la Policía Estatal, Guardia Nacional, así como del
personal de las direcciones municipales de Protección Civil, Tránsito y
Vialidad, y de Salud.
Es así como los gobiernos de Altamira y Tamaulipas proseguirán fortaleciendo las medidas para la prevención de contagios por COVID-19, conminando a la comunidad a afrontar la contingencia sanitaria con una conducta socialmente responsable.
Personal de la Dirección de
Protección Civil continúa con la revisión e inspección de marquesinas y
anuncios de los establecimientos comerciales que se localizan en la zona centro
de Ciudad Madero, a fin de prevenir algún accidente que ponga en riesgo a la
ciudadanía.
“Dentro de los recorridos
que hacemos por la zona centro, los inspectores hacen la revisión de lo que son
las marquesinas y los anuncios que se encuentran ahí, esto es para seguir
garantizando la seguridad de las personas, ya que ha habido humedad y viento,
lo que puede ocasionar el reblandecimiento de esas partes de los inmuebles”,
subrayó Romel Martínez Flores, titular
de Protección Civil.
Asimismo, dijo que se ha
obtenido una positiva respuesta de los propietarios de los inmuebles, quienes
han atendido las notificaciones para efectuar la reparación de las marquesinas
y cornisas que presentaron algún daño en la pasada revisión, donde además se
les invitó a contar con los equipos de seguridad adecuados.
“En lo que se refiere a las notificaciones que se han hecho a los propietarios de algunos establecimientos por daño en marquesinas, se han hecho las reparaciones, la mayoría de ellos ha estado apoyando para hacer ese mantenimiento”, concluyó.
Ciudad Victoria, Tam.- Tamaulipas cerró la jornada de este domingo con 52 nuevos casos de COVID-19 y 01 fallecimiento, informó la secretaria de Salud, Gloria Molina Gamboa tras reiterar su llamado a quedarse en casa el mayor tiempo posible y evitar reuniones sociales.
Subrayó que el uso del cubrebocas, el lavado
frecuente de manos, mantener una distancia de 2 metros o más con otras
personas, desinfectar objetos y superficies de uso común son medidas efectivas
para evitar contagios.
Al presentar el balance de la epidemia en la entidad,
la titular de la SST informó que la cifra oficial es de 39,600 positivos
acumulados, de los cuales 34,485 se han recuperado y 3,279 han fallecido.
Los nuevos casos se presentaron en los siguientes municipios:
Municipio
Sexo
Edad
ALTAMIRA
Masculino
59
Femenino
73
CIUDAD MADERO
Femenino
64
Femenino
73
Femenino
69
Masculino
72
Masculino
63
Masculino
20
Masculino
62
Femenino
10
Femenino
75
Masculino
39
Femenino
75
Masculino
75
Masculino
35
Femenino
48
Femenino
57
JAUMAVE
Femenino
47
NUEVO LAREDO
Masculino
70
REYNOSA
Femenino
43
Masculino
51
Masculino
64
Masculino
48
Femenino
41
Femenino
35
Femenino
66
Femenino
51
Femenino
59
RÍO BRAVO
Masculino
55
TAMPICO
Femenino
45
Masculino
56
Masculino
58
Masculino
53
Masculino
48
Femenino
77
Femenino
56
Masculino
24
Femenino
24
Femenino
32
Masculino
29
Femenino
12
Femenino
18
Femenino
53
Femenino
44
Femenino
66
Masculino
45
Masculino
37
VICTORIA
Masculino
41
Femenino
28
Femenino
26
Masculino
46
Femenino
50
En tanto, precisó que la defunción se dio en
Ciudad Madero y corresponde a un masculino de 49 años con fecha de
fallecimiento del 22 de diciembre.
Molina Gamboa advirtió que el riesgo de contagio sigue siendo alto por lo que pidió extremar medidas preventivas, no saludar de mano, abrazo o beso, toser o estornudar en el ángulo interno del brazo y proteger a niños y adultos mayores, que son los más vulnerables a la enfermedad.
Puede que sea tiempo de balances, pero también
de reflexión y momento para renacer, pues la vida es un perenne movimiento, un
constante proceso de vueltas y revueltas, de transformaciones y de valor, que
nos sirve para cancelar una época e inaugurar otra. Sea como fuere, nadie puede
afrontar la vida por sí mismo, necesitamos repoblarnos de compañía, sentirnos
parte de una ilusión que nos ayude a mirar hacia adelante, ganar confianza
entre unos y otros, para sembrar visiones que nos alienten en la continuidad de
nuestra propia existencia. ¡Vayamos con esperanza! No perdamos el armónico ritmo de la vida.
Puede que la llegada de una pandemia a nuestra cotidianeidad haya alterado por
completo nuestro espíritu, pero hay que salir de esta mundializada crisis, con
la lección aprendida. Los científicos han logrado grandes progresos con el
desarrollo de diversas vacunas y la comunidad internacional tuvo que unir
esfuerzos para detener la propagación del virus, siguiendo las pautas
establecidas con base efectiva. Seguramente saldremos todos renovados y
fortalecidos, tras tomar conciencia de lo imprescindible que es una cultura
hermanada, que se sustenta en la universalidad de los vínculos fraternos.
Sin duda, el año
2020 nos ha puesto a prueba, en medio de nuestro endiosamiento y euforia
tecnológica. Hemos tenido que recluirnos, hacer silencio y tomar aire para
darnos cuenta de que cada vida, por ínfima que nos parezca, es una vida en
común. Por lo tanto, estamos llamados a explorar caminos diversos que han de
ofrecerse y compartirse. Lo importante es cuidar unos de otros, activar el
espíritu armónico, destronar el afán mercantilista (el dinero es egoísta),
donarse mientras haya un necesitado en nuestro camino. Si Jesús no hubiese
nacido en la tierra, tampoco el ser humano podría nacer para el cielo.
Precisamente porque Cristo vino, nosotros podemos trascender. Por eso, es vital
tomarnos el momento preciso y el espacio requerido, para reflexionar y poder
rescatarnos de tantas miserias sembradas. Lo fundamental es perseverar siempre,
sabiendo que después de las tribulaciones, amaina el temporal y que hemos de
estar alerta trabajando en familia, pues ninguno de nosotros puede predecir lo
que vendrá posteriormente. En todo caso, siempre surge la noche. Ante esta situación,
debemos comenzar a replantearnos la manera en que las naciones cooperan hacia
ese bien colectivo, que exige muchas bondades y también variadas virtudes.
Por desgracia, es bien patente que falta solidaridad
entre los países. Hay que unirse y reunirse más y mejor. Hoy más que nunca, se
demanda un multilateralismo que realmente se interconecte sin excluir a nadie,
que pase del papel a la realidad, para que funcione como herramienta de
gobernanza mundial. Únicamente, de este modo, el linaje tendrá continuidad. La
división es un peligro para todos los seres humanos. El afán cooperante es el
único que nos hace renacer. Quizás tengamos que morir varias veces para
entenderlo y poder enmendar estilos de vida que nos corrompen. Desde luego,
ahora nos falta estética para mover nuestros pasos, con miras al bienestar de las
futuras generaciones. El estado de confusión tampoco ayuda a la regeneración.
La maldita desorientación nos impide, además, volver a la preservación de un
ambiente sano. Lo que sí nos inunda es aquello que nos enferma, el desinterés
por los demás y por la tierra. Ojalá demos solución, más pronto que tarde, al
acceso universal a la atención sanitaria, aprendamos a convivir y a
reconsiderar la economía mundial contra la desigualdad, facilitando la búsqueda
de consensos para tender puentes por doquier; eso sí, respetando la naturaleza
por principio.
En consecuencia, será bueno cicatrizar heridas,
conciliar amablemente abecedarios, impulsar un auténtico diálogo sincero que
nos rehabilite, porque al fin, la verdadera superación pasa por no caer en el
círculo vicioso de la venganza ni en la sinrazón de la omisión; sino, en hacer retoñar
entre todos un deseo mundial de unidad y unión. Un solo corazón debe regirnos, ese ha de ser
nuestro horizonte a conquistar. Universalicemos los derechos y obligaciones,
cada cual consigo mismo. Será un nítido modo de encauzar en común el nuevo rumbo.
Todos junto a todos; no todos contra todos, como hasta el momento actual viene
sucediendo. Esta es la pena, la contrariedad salvaje entre análogos, lo que nos
impide ser poema y enhebrar un edén aquí en la tierra. Confiemos, pues, en
desterrar las absurdas contiendas. Pasemos página de una vez por todas. Al
presente, hemos de volcarnos en sistemas sanitarios más robustos que tengan
alcance total. Con este gozoso objetivo en mente, acaba de nacer el primer Día
Internacional de la Preparación ante las Epidemias (27 de diciembre). Son estos
sueños, indudablemente, los que emprenden el verdadero cambio. Soñar siempre ha
sido, en efecto, la actividad más lúcida para llevar a buen término el obrar.
No hacer nada, sin embargo, es también
un modo de morir.
En una muestra de
solidaridad y trabajando de la mano con el DIF Madero, que preside la Sra. Ana
Cristina Organista de Oseguera, los niños y niñas de Casa Hogar, recibieron obsequios
de época decembrina por el Club Rotario Madero.
En este tenor, la titular
del DIF municipal, agradeció la generosa participación de dicho organismo,
quienes se suman a las labores de apoyo que se promueven en Ciudad Madero a favor
de quienes más lo necesitan.
“Me da mucho gusto que
agrupaciones como ustedes busquen brindar ayuda a nuestro niños y niñas de Casa
Hogar. Es a través de estas acciones que demuestran sus valores y ganas de
servir a los más vulnerables”, expresó Organista de Oseguera.
Por su parte, la coordinadora de Casa Hogar en Madero, Dora Alicia Loyola Compeán, informó que estos recursos serán de gran ayuda para los 21 niñas y niños albergados en este organismo asistencial.
Tampico, Tam.– Aída Feres de Nader, Presidenta del Sistema DIF Tampico dio a conocer que con el propósito de elevar la calidad de atención alimentaria a los grupos vulnerables se llevará a cabo la rehabilitación y mejora del Comedor Comunitario ubicado en la zona centro.
La titular del organismo precisó que a través de los Espacios de Alimentación, Encuentro y Desarrollo, la dependencia garantiza la alimentación a las personas que atraviesan condiciones económicas y sociales adversas, por lo que, aseguró, que se pondrá en marcha un proyecto para su ampliación y mejora.
«Estos espacios cumplen una función social indispensable; proporcionamos alimentos calientes y nutritivos para más de sesenta personas que enfrentan condiciones de vulnerabilidad y pobreza extrema; y ante el incremento de solicitudes en el servicio, llevaremos a cabo las adecuaciones que sean necesarias para ofrecer un servicio y atención de calidad», expresó.
Féres de Nader expuso que los beneficiarios de estos espacios reciben puntualmente, de lunes a viernes, desayuno y comida con alto valor nutricional preparados con todas las medidas sanitarias por parte del personal del DIF.
Indicó que a fin de fortalecer el programa se llevarán a cabo las obras de restauración y dignificación de espacios para que las personas atendidas reciban un servicio de mayor calidad.
«Deseamos que no sólo asistan a comer, sino que se sientan como en casa, atendidos, protegidos y que sepan que siempre cuentan con el apoyo de la gran familia DIF Tampico”, subrayó.
La Presidenta del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia en el municipio reiteró que el proyecto está bien planeado y aseguró que además de incrementar el número de beneficiarios, las instalaciones serán modernas, seguras y funcionales.
La familia no es el resultado de una convención humana para que un hombre y una mujer vivan juntos.
Xalapa, Ver.- La familia no es el resultado de una convención humana para que un hombre y una mujer vivan juntos, sino que a la luz de la fe, su existencia se debe a la voluntad creadora de Dios, señala la Arquidiócesis de Xalapa al conmemorar la Iglesia Católica este domingo a la Sagrada Familia y de un modo especial a todas las familias mexicanas.
En el comunicado dominical emitido por la Oficina de Comunicación Social de esta asociación religiosa, se destaca la Sagrada Familia, integrada por San José, la Virgen María y Jesús, ellos son el modelo para toda familia
Se señala que de acuerdo a los elementos bíblicos se fundamenta la vocación de la familia cristiana, misma que empieza con el sacramento del matrimonio y que gracias a ello, hombre y mujer empiezan a formar una familia, que por la bendición de Dios, se proyectan en el mundo como una pareja santificada.
“La gracia redentora de Cristo se ofrece a los esposos cristianos y los hace capaces de un amor genuino, en la donación recíproca y completa, superando así el egoísmo que se anida en el corazón humano y que es la más grave amenaza en una vida de pareja” se añade.
La familia cristiana la caracteriza el amor mutuo e indisoluble, así como la recíproca fidelidad, por lo que tomando en cuenta estos elementos de un compromiso estable de una pareja, la familia se convierte en el lugar natural para acoger la vida. Dios creador concedió esta misión a los esposos hombre y mujer: “crezcan y multiplíquense”.
De esta manera, se indica, sólo un matrimonio, que es la unión entre un hombre y una mujer, puede llevar a cabo esta noble tarea de trasmitir la vida, acogerla y protegerla desde el momento de la concepción hasta su desenlace final.
“Ciertamente también los esposos tienen el derecho y la obligación de la paternidad responsable, es decir, decidir cuantos hijos y cada qué tiempo los pueden engendrar para recibirlos en forma responsable y amorosa. Se es padre y madre, no solo engendrando la vida físicamente, sino también protegiéndola, cuidándola y alimentándola”, refiere el comunicado signado por el presbítero José Manuel Suazo Reyes.
Además, menciona que la familia cristiana es también el lugar del crecimiento moral y espiritual de los esposos. El hombre y la mujer se esposan cristianamente para crecer juntos, para caminar en la misma dirección y progresar juntos en la senda de la perfección humana y de la santidad cristiana.
“Para los hijos, la familia, es la primera escuela de la vida; el lugar de su educación fundamental, civil y religiosa. En la familia aprendemos a ser buenos ciudadanos y buenos cristianos. Por eso es que la familia cristiana es llamada también una iglesia pequeña o Iglesia doméstica”, sostiene el documento.
Finalmente, señala que la familia cristiana se alimenta de la fe, por ello tiene necesidad de practicarla y cultivar los actos externos del culto a Dios. Así nos lo enseña la sagrada familia, María y José que van al templo para presentar a Jesús observando con ello una tradición judía que se funda en la ley de Dios. “Esta belleza y grandeza de la familia cristiana está llamada a cristalizarse en lo cotidiano y ante los desafíos de la realidad que estamos enfrentando”, concluye el comunicado.
A punto de cerrar el año hay más de 78 millones de
contagios de COVID-19, hay una nueva cepa que tiene a todos en vilo, algunos
países renuevan el cierre de fronteras, mientras el resto de la humanidad
espera la vacuna y en algunas potencias y países vecinos comienzan las campañas
de vacunación. Con el miedo a lo desconocido llega la incertidumbre, pero
también apareció la solidaridad y la esperanza.
2020 ha sido quizás uno de los años más difíciles a nivel
mundial, México no fue la excepción de los estragos de la pandemia, sin
embargo, más allá del coronavirus hubo otros momentos críticos, todos ellos en
los que la naturaleza desafiaba los avances del hombre o se ponía a prueba nuestra
humanidad.
Durante años debatimos sobre un muro con el país vecino,
en esta ocasión muros invisibles se levantaron en todas las naciones, pero
también se extendió la solidaridad, la empatía y la esperanza. Infinidad de
voluntarios y muestras de cariño se anteponían al miedo de un ente amenazando
al mundo entero.
Un año después de los primeros casos de COVID-19 seguimos
hablando del virus como algo extraño, creyendo conocer los síntomas de una
enfermedad que constantemente evoluciona y luchando por encontrar una cura,
pero hemos olvidado el resto de problemas que nos aquejan.
La economía del mundo necesita evolucionar a la par del
virus, lo mismo nuestros vínculos sociales que curiosamente fueron los más
golpeados. La pandemia nos distanció físicamente, pero trasladó gran parte de
nuestras emociones a las pantallas, nos obligó a encontrar nuevas formas de
comunicación y propuestas creativas para lograr que las familias salgan
adelante. Ahora gran parte de esas propuestas necesitan ecos para desarrollar
nuevos modelos económicos y servir de ejemplo a quienes nos hemos acostumbrado
a un sistema que hoy deja ver cuán desigual resulta en medio de las crisis.
Ese mismo sistema ha fallado en múltiples ocasiones, sin
embargo, en medio de las fallas han surgido nuevas propuestas de solidaridad,
se ha perdido el miedo a otros momentos críticos y nos hemos unido para clamar
justicia. Mientras aún cuesta desarrollar empatía ante lo desconocido, sí la
desarrollamos en cuanto los nuestros se ven amenazados.
2020 fue un año de grandes lecciones y aprendizajes, un
año de evolución. Cuyo final se ve con esperanza gracias a una vacuna que
promete aminorar nuestros temores. Es un año nos invita a un crecimiento para
el próximo 2021, a analizar nuestras decisiones del presente, repensar nuestro
comportamiento con el planeta y sobre todo con quienes nos rodean. En medio de
las crisis descubrimos que al cuidar de los demás cuidamos de nosotros y que,
pese a la individualidad necesaria para desarrollar nuevas ideas, también
requerimos de un trabajo en equipo para vencer los retos por venir.
Las 50 navidades de mi vida las he pasado junto a mi madre, primero por destino, después por tradición y creo que ahora por suerte, soy afortunada, lo sé aunque en algunos momentos de mi juventud hubiera deseado estar a mil kilómetros de distancia, viviendo la vida o creyendo que estar lejos de casa y de la familia es una de las mejores cosas que le pueden pasar a uno cuando tiene 20 o 25 años y desea comerse el mundo en un bocado; en vez de estar con la familia, cantando villancicos, comiendo guajolote relleno en un pueblo perdido de la huasteca potosina, soportando a los hermanos mayores y peleando con mis sobrinos por los espacios, los postres o las tareas domésticas. La navidad es la época que más me gusta del año, la afición por las posadas, los cantos y rezos al niño Jesús son inherentes a mi naturaleza espiritual, siempre fueron parte de mi vida y se pierden en mi memoria. La imagen del Niño Dios que mi madre heredó de mi abuela paterna, o sea de su suegra, siempre ha sido el centro de la fiesta navideña, nada ni nadie le disputa ese lugar esencial que mi mamá siempre se preocupó por ponderar. Sin embargo, esta navidad no fue como las anteriores, ni en esta ni en muchas familias en el mundo que están inundadas por el dolor que trajo la pandemia con la ausencia de seres queridos, que se fueron de golpe sin poder despedirlos, abrazarlos y decirles que todo va a estar bien. Así organizamos un encuentro virtual, cada uno desde su casa, su ciudad, con su familia, sumando no solo a los hijos y nietos de mi madre, que como matriarca presidia la reunión, sino también a mis primos junto con sus hijos y nietos, descendencia de mi tía Jovita recientemente fallecida y hermana de mi madre. Todos unidos por primera vez rezamos el rosario, pedimos posada, cantamos villancicos, arrullamos a todos los niños Jesús para acostarlos en el pesebre, cada uno en sus casas e hicimos el brindis de Navidad gracias a la extraordinaria tecnología del Zoom. Comparto el mensaje navideño que mi primo Enrique Espinoza Sáenz Pardo leyó por parte de toda la descendencia de mi tía Jovita que junto a mi primo Salvador fueron los grandes ausentes de la noche. «Benditos sean los que llegan a nuestra vida en silencio, con pasos suaves para no despertar nuestros dolores, no despertar nuestros fantasmas, no resucitar nuestros miedos. Benditos sean los que se dirigen con suavidad y gentileza, hablando el idioma de la paz para no asustar a nuestra alma. Benditos sean los que tocan nuestro corazón con cariño, nos miran con respeto y nos aceptan enteros con todos nuestros errores e imperfecciones. Benditos sean los que pudiendo ser cualquier cosa en nuestra vida, escogen ser generosidad. Benditos sean esos iluminados que nos llegan como un ángel, que dan alas a nuestros sueños y que, teniendo la libertad para irse, escogen quedarse a hacer nido. Con este poema de poema de Edna Frigato les quiero decir: Aprovecha cada día para perdonar, para sonreír, para amar, para ser feliz, para darle gracias a Dios por estar contigo siempre. Aunque no podemos agradecer individualmente a todas y todos ustedes su apoyo constante, permanente e incansable, en esos momento tan difíciles, no se han olvidado palabras y gestos de afecto y quiero expresar a nombre de toda la Familia Espinoza Sáenz Pardo, en estas palabras sinceras que fue muy reconfortante sentir que estaban con nosotros. Nuestro dolor fue su dolor y es su dolor. Todos sabemos que es difícil ver a los que amamos irse y que el dolor de esta pérdida es para siempre. Pero con una verdadera familia y amigos a nuestro lado, todo se vuelve más reconfortante. Nuestro agradecimiento eterno desde lo más profundo de nuestros corazones hoy y siempre”. Email: claragsaenz@gmail.com