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Rutinas y quimeras
Clara García Sáenz
Según los datos publicados por el Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes (ITCA), en el estado existen 37 museos; entre ellos se incluyen los que están bajo la administración del gobierno estatal, de los municipios y del sector privado. Esa cantidad de museos está solo por encima de estados como Nayarit, Campeche, Aguascalientes o las Californias Bajas, pero es muy inferior a la de la mayoría de los estados.
Hace algunas semanas escribí en este espacio acerca de los museos de Matamoros y Reynosa y de su infraestructura eficiente y de su propuesta museológica atractiva. Ahora hablaré de otros que son el reverso de la moneda en el estado: los museos municipales de Mante y Aldama, que se encuentran en un estado de abandono total y en pésimas condiciones. A pesar de que en el municipio del Mante hay un museo modelo e inspiración para muchos, ubicado en el ejido Celaya y administrado por la comunidad, contrasta con el que es propiedad del municipio y que está en “remodelación” bajo la administración actual. El Museo Adela Piña Galván es una verdadera joya de la riqueza arqueológica y uno de los mayores atractivos culturales de la ciudad, pues no solo preserva una gran colección de piezas arqueológicas que muestran la riqueza de la cultura huasteca, sino que además alberga diversas pinturas de Ramón Cano Manilla que decoran sus muros. Sin embargo, el recinto se encuentra cerrado sin fecha de apertura, lo cual resulta lamentable al no observarse un interés expedito por la cultura, la difusión del patrimonio cultural y la historia.
En el caso del museo de arqueología de Aldama, creado en 1999, está cerrado por “remodelación” desde que esta administración municipal asumió el cargo. La delegación del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha notificado a la presidenta municipal que realizará una inspección de las piezas, ya que no existe registro de estas; sin embargo, Juan López Silva, quien ha trabajado muy de cerca en la reunión y custodia de dichas piezas, señala que sí existe tal registro, realizado desde la época en que se abrió el museo. La triste realidad oscila entre quien muestra un nulo interés en conservar dicho museo, la preocupación del INAH por las piezas arqueológicas y el desprecio que algunos funcionarios sienten por estos espacios.
El asunto no es menor, cuando comparamos los museos municipales de la frontera con los del sur de Tamaulipas dan ganas de llorar, están abandonados, cerrados y en algunos casos no es verdad que los estén remodelando, llevan meses en un impasse que antoja justificar al INAH cuando muestra interés por las piezas, en un entramado al estilo inglés donde estas pueden terminar en la bodega que este Instituto tiene en el estado de México y que dicho por una fuente confidencial, ahí están resguardadas más de 5 000 piezas arqueológicas encontradas en Tamaulipas, pero que solo el INAH es capaz de cuidarlas celosamente. Y ahí seguirán mientras no mostremos interés en darles un destino digno en el estado.
La pobreza política de los ayuntamientos en materia de cultura se manifiesta en el abandono de los recintos museísticos y en el desprecio por nuestro pasado prehispánico. La ignorancia es un desacierto político de quienes se asumen de izquierda y actúan como neoliberales que desdeñan la educación, la cultura y la historia.
E-mail: garciasaenz70@gmail.com



