Elecciones en Colombia

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                     Por Helí Herrera Hernández

      Después del inicio del segundo mandato del presidente de los Estados Unidos, un sector de la prensa internacional, y desde luego en México, han resaltado los triunfos en latino-América de los partidos conservadores. Les han dado las 8 columnas y más cuando Donald Trump, previo a las elecciones en esas naciones, se dedicó apoyar a sus candidatos de manera abierta, sin tapujo alguno.

     Allí están los triunfos en Honduras, Costa Rica, Bolivia, Perú, Ecuador, Argentina, y más recientemente en Chile, donde la Casa Blanca no escatimo en apoyar a los candidatos y, alzados con la victoria, en resaltarla en televisión con programas especiales y en los medios impresos publicitarlos por varias semanas.

     Pero sucede que el pasado domingo 8 de marzo hubo elecciones legislativas en Colombia, donde gobierna Gustavo Petro, adversario ideológico de Trump, a quien le había retirado su visa de ingreso a los Estados Unidos por varios desencuentros donde Petro cuestionaba el gobierno de Trump, y más tarde volvérsela a otorgar para que tuvieran una reunión de Estado en Washington, atreviéndose a presagiar que iba a perder estas elecciones legislativas el presidente Colombiano, e insto a sus adversarios, principalmente a los partidos Liberal y Conservador a unir esfuerzos para derrotarlo.

     Las elecciones se dieron y sucede que el partido de Gustavo Petro: Pacto Histórico, se alzó con una victoria contundente, mejorando los resultados que obtuvo en las elecciones pasadas de 2022, creciendo su número de Senadores y diputados, pasando de 20 a 25 en el Senado, y de 26 a 37 en la de diputados (representantes), mientras que los partidos de derecha decrecieron perdiendo 6 senadores y 13 diputados (los que impulsaba Trump).

     Lo impactante de esta nota es que en Colombia no triunfaron los partidos que impulsaba el presidente estadounidense, y mas por el enfrentamiento directo que trae Trump contra Petro, y rompió con la ola de triunfos de los candidatos conservadores y de ultraderecha como venía ocurriendo, lo que de suyo es suficientemente significativo como para que la prensa continental documentara tal victoria.

     No ocurrió. La busque y rebusque en canales de televisión abierta en Sudamérica, en noticieros radiales de aquellos países, en los principales periódicos de la región austral como el Mercurio de Chile, el Clarín de Argentina o el Comercio de Perú y nada, ni siquiera una nota escondida en las páginas interiores, lo mismo que el Excelsior, el Universal, Milenio o el Reforma en México, quienes le dieron mucho seguimiento al proceso electoral en Colombia, pero se olvidaron de citar y plasmar los resultados.      No cabe duda que los medios de comunicación también toman partido, y se alinean ideológicamente en las trincheras que