Vie. Ene 30th, 2026

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Rutinas y quimeras

Clara García Sáenz

El furor se apoderó de la clase política tamaulipeca desde el momento en que se supo que Claudia Sheinbaum vendría a Tamaulipas; nadie sabía a qué ni cuál era el itinerario, hasta que finalmente se dio a conocer, horas antes de su arribo, que recorrería Tampico, Reynosa y Nuevo Laredo. A tropel, los funcionarios con sus achichincles viajaron hasta el puerto para perseguir a la presidenta de México hasta la frontera, esperando el momento para tomarse la foto. De pena ajena fue ver a la clase política metida en uno corral orillero aplaudiendo a raudales en Reynosa, no en primera fila porque en esta ocasión, esa fue reservada para el pueblo.

Sin embargo, algunos desesperados por conseguir la selfi, se las ingeniaron para estar por donde pasara Claudia y casi con arañazos pedirle la tan ansiada fotografía, como prueba de su “legitimidad política y cercanía con la presidenta”. Así, algunas figuras políticas treparon las vallas, se subieron a las sillas y se estiraron lo más posible para importunar a la Presenta cuando pasaba por ahí, perdiendo toda compostura, como si la selfi les salvara de sus pecados de omisión que cometen con los ciudadanos, con sus electores, con el pueblo al que ignoran desde sus curules.

Confinados en un corral, gastaron esfuerzo y energía por una foto, un segundo de gloria a un lado de la presidenta, para después exhibir su selfi en redes sociales como un trofeo, una distinción, un triunfo y simular que son cercanos a Claudia. Poniéndolos lejos de una realidad que no entienden, ni comprenden de qué va la Cuarta Trasformación y andan arrastrando la miseria y los vicios de regímenes pasados. La anécdota se la lleva la silla que por órdenes presidenciales pusieron en uno de los actos realizados en Reynosa, donde la mezquindad, el jaloneo y la torpeza política ocuparon los titulares. Nadie supo cuál fue el mensaje del gobernador, nadie se enteró qué dijo cuando fue interrumpido para que el presidente municipal de Reynosa subiera al estrado por invitación de Claudia.

Ni los panistas en su inexperiencia y maldad se atrevieron a tanto; y los priistas jamás hubieran cometido un error de esos, ellos que eran expertos en el protocolo y en cuidar las formas. Pero la enferma vocación de complotar contra alguien que no es de su agrado hizo que el gobernador fuera quien quedara mal ante la presidenta al negarle un espacio al edil reynosense en el presídium. La verdad es que, con lo visto y vivido en la gira del anterior fin de semana, podemos pensar que la “nueva clase política” de Tamaulipas, es un raro amasijo de priistas fracasados, (esos que nunca estuvieron en la primera fila de privilegios).

Resucitados políticos que tienen un segundo aire, personajes que le apuestan a la amnesia política y esa nueva pléyade que no saben qué significa ser de izquierda o derecha, que se han subido al carro de MORENA siendo neoliberales y no están dispuestos a renunciar a los privilegios que les da ser diputados o senadores. Pareciera como si la Cuarta Trasformación no hubiera llegado aún a Tamaulipas, sólo cambió el nombre del partido que gobierna, pero la clase política sigue siendo la misma o por lo menos igual a las anteriores; y mientras el cambio viene lento, los políticos juegan a las sillitas intentando brincarse los corrales.

E-mail: garciasaenz70@gmail.com

Por redaccion

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