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¿Dónde estaban la Secretaría de Economía y el titular de la Secretaría del Trabajo mientras Tyco preparaba su salida?
Ninfa Cantú y Luis Gerardo Illoldi deben rendirle cuentas claras a los tamaulipecos o, ya mínimo, al gobernador, porque tarde o temprano él tendrá que explicar esta pifia de ambos funcionarios.
La frontera de Tamaulipas es una región que suele crecer construyendo oportunidades, mientras que hay otras que apenas sobreviven, y la ciudad de Matamoros, lamentablemente, se ha convertido en el negrito del arroz fronterizo tras varios años, sumando el cierre de varias empresas que ya dejan sin empleo a por lo menos 10 mil trabajadores.
Tyco International ya tomó la decisión. Se va. Más de mil trabajadores comenzarán a despedirse de la empresa que durante más de dos décadas les dio un ingreso seguro. La producción emigrará a otras plantas del país y aquí quedarán los casilleros vacíos, las líneas de ensamble apagadas y cientos de hogares preguntándose qué sigue.
Lo que resulta inadmisible no es que una empresa privada decida mover su operación. Así funciona el mercado. Lo que no tiene justificación es que el Gobierno de Tamaulipas sostenga a funcionarios como Ninfa y, bueno, también el desastre responsabiliza a Illoldi, quienes solo observan cómo se desmorona el corredor maquilador más importante del estado sin que tengan el valor de asumir su responsabilidad política.
Ya no sirve presumir inversiones futuras cuando las actuales están cerrando la cortina.
Matamoros y Tamaulipas entero no necesitan discursos. Necesita resultados.
La secretaria de Economía, Ninfa Cantú Deándar, tiene mucho que explicar. Su dependencia existe precisamente para fortalecer la competitividad del estado, generar condiciones para que las empresas permanezcan y salir a defender el empleo cuando una inversión de esta magnitud entra en riesgo.
¿Quién negoció? ¿Quién intentó convencer al corporativo? ¿Quién presentó incentivos? Luis Gerardo, ¿quién defendió los más de mil empleos que hoy empiezan a desaparecer?
Porque si la respuesta es que no había nada que hacer, entonces también habría que preguntarse para qué sirve una Secretaría de Economía incapaz de influir en las decisiones de las empresas estratégicas.
Y si sí hubo gestiones, ¿por qué nadie las conoce?
Hace días me encontré en internet cómo mi amigo Edy Pintor se burlaba de Ninfa; me pareció pasado, pero volví a leer y no tuve objeción.
Los funcionarios tamaulipecos; la política económica no puede reducirse a cortar listones cuando llega una inversión y desaparecer cuando las empresas se marchan.
Pero si la actuación de Economía deja dudas, la del secretario del Trabajo, Gerardo Illoldi Reyes, resulta todavía más preocupante.
Su papel no termina verificando que se paguen liquidaciones. Eso lo obliga la ley, no el gobierno.
Su obligación comienza exactamente donde termina la relación laboral.
Miles de trabajadores van a salir al mercado buscando empleo en una ciudad donde ya desaparecieron Tridonex, Trico y ahora Tyco. ¿Cuál es el plan? ¿Dónde están las empresas listas para contratarlos? ¿Qué estrategia existe para evitar que el desempleo se convierta en pobreza?
Y un secretario del Trabajo sin política para enfrentar una crisis laboral termina convertido en un simple espectador de los despidos,,, y así, quiere ser alcalde de la capital del estado?
Ninfa Cantu y su séquito de enanitos, junto al guapito de Illoldi, caray, expertos en administrar el fracaso.
Tridonex.
Trico.
Ahora Tyco.
Más de diez mil empleos perdidos en los últimos meses.
Diez mil.
Y nadie en el gabinete económico parece sentirse aludido.
Nadie ofrece una evaluación pública.
Nadie reconoce errores.
Nadie.
Pero, eso sí, a Ninfa Cantú Deándar y a Gerardo Illoldi Reyes los juzgará el viento por algo más simple: su capacidad —o su incapacidad— para defender el empleo de los tamaulipecos. ¿Tienen?
En la intimidad… En Tampico, el Ayuntamiento anuncia que volverá a licitar las obras para estabilizar cinco cerros considerados de alto riesgo. Más vale corregir un procedimiento que adjudicar una obra mal diseñada. En eso hay razón.
Lo que no puede olvidarse es que esas laderas no comenzaron a fracturarse hace unas semanas. Son años de abandono institucional, de crecimiento urbano sin control y de administraciones que prefirieron posponer decisiones incómodas.
Ahora el secretario de Obras Públicas, Rogelio Ontiveros Arredondo, asegura que el proyecto será fortalecido con observaciones técnicas y que en unas semanas saldrá una nueva convocatoria.
Ojalá.
Porque cuando se habla de cerros inestables ya no se discuten únicamente contratos o licitaciones. Se habla de viviendas, de patrimonio y de vidas humanas.
En Tampico ya no hace falta otro diagnóstico.
Hace falta que las máquinas comiencen a trabajar antes de que la naturaleza vuelva a recordar que los problemas ignorados siempre terminan cobrando la factura.
@dect1608


