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¿Usted le cree al gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal Anaya, cuando habla de “rumbo”? No lo sé, pero, a mi lado, tengo a alguien que me asegura que no se refiere a una metáfora de escritorio, que lo dice con una carpeta llena de cifras, calendarios y compromisos federales que —más allá de su discurso— busca tocar tierra.
Aunque están sentados a mi lado, parlandome de las maravillas del Tamaulipas en transformación, le puedo asegurar que no me están obligando, que les doy el beneficio de la duda, y entonces, es la reciente visita de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo la que llena de jubilo y emoción a la estructura gubernamental tamaulipeca, y los ojos se llenan de un brillo especial al decir que la gira fue algo que un simple hecho protocolario, fue, me dicen: un mensaje político de sincronía entre Palacio Nacional y Palacio de Gobierno.
Con datos duros. Los números son contundentes y, como todo en política, también son una promesa. Más de 24 mil 500 millones de pesos en programas federales para 866 mil tamaulipecos, son albricias totales, y más tratándose de estadísticas que alcanzan un estado históricamente marcado por rezagos, desigualdades y una geografía que cobra factura,, y muy alta en el tema de inseguridad. A eso se suman anuncios de inversión en salud, carreteras, trenes, vivienda, energía e infraestructura hidráulica que, puestos en fila, dibujan una ambición de gran formato.
Justicia y bienestar. Dos palabras que realmente adoptó la presidenta, pero en Tamaulipas no son nuevas; sin embargo, cobran relevancia cuando se contrastan con obras específicas. El nuevo Hospital General del ISSSTE en Tampico —con más de 2 mil 300 millones de pesos invertidos y 30 especialidades— promete ser inaugurado este mismo semestre. En una región donde la atención oncológica ha sido una deuda silenciosa, la autorización de una Unidad de Radiooncología en Madero no es un detalle menor. Ahí, la política deja de ser consigna y se vuelve diagnóstico, tratamiento y tiempo ganado.
En infraestructura, el discurso se acelera: tren de pasajeros Saltillo–Nuevo Laredo, corredor carretero Golfo-Norte, ampliaciones de puentes internacionales y estaciones seguras. Todo suena a movimiento, a obra en proceso, a Tamaulipas como bisagra logística del norte del país. El riesgo, como siempre, está en el aterrizaje: que el calendario no se convierta en archivo muerto y que la inversión no se diluya en la burocracia del tramo final.
Donde el mensaje adquiere una densidad especial es en el agua. La segunda línea del acueducto en Victoria, la tecnificación de distritos de riego y las plantas de tratamiento hablan de una agenda que intenta anticiparse al conflicto social más predecible del futuro inmediato. Gobernar el agua es gobernar la estabilidad, y ahí no hay margen para la propaganda vacía.
¿Entonces, hay rumbo? Sí, al menos en el plano de la planeación y el respaldo federal. Eso quedó claro, ¿hay coordinación? Los anuncios así lo sugieren… ¡Que así sea!
En la intimidad… El Instituto Tecnológico de Ciudad Madero inició el semestre enero–junio 2026 con una señal clara: crecer hacia donde está la demanda.
La apertura de nuevas carreras como Ingeniería Química y Gestión Empresarial en el Campus 3, en Altamira, no es una ocurrencia académica; es una lectura directa del entorno industrial y energético de la zona conurbada. Hoy, el Tec Madero ofrece más de una decena de programas de ingeniería y licenciatura, con una comunidad estudiantil que rebasa varios miles de jóvenes provenientes no solo del sur de Tamaulipas, sino de estados vecinos. A eso se suma una oferta creciente en laboratorios especializados, vinculación con empresas y proyectos de innovación aplicada.
El mensaje del director Juan Dionisio Cruz Guerrero fue breve pero certero: el crecimiento no es solo en matrícula, sino en oportunidades reales. En tiempos donde se habla de trenes, puertos y polos de desarrollo, formar capital humano deja de ser un discurso aspiracional y se convierte en una urgencia estratégica.
Quizá ahí, en esa ceremonia discreta entre estudiantes, banda de guerra y aulas “nuevas”, se encuentre una de las claves del “rumbo” del que habla el gobernador: menos retórica y más jóvenes preparados para habitar —y exigir— el Tamaulipas que viene.
@dect1608

