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Por Helí Herrera Hernández
Esa es exactamente la pregunta que se están haciendo los altos dirigentes nacionales de MORENA: ¿Qué hacer con el ex gobernador de Veracruz? Porque ya se convirtió en un lastre y que, en la medida que se acerquen los tiempos electorales, podría traducirse en un negativo para los fines que persiguen de conservar las mayorías que tienen, hasta el momento.
A don Cuitláhuac lo viene señalando la Auditoria Superior de la Federación como responsable de un daño al erario público, en su último año de gobierno, por casi 2 mil millones de pesos. $ 1,896 millones de pesos para ser más exactos.
David Colmenares, el anterior auditor, denunció ese faltante, donde preciso que el morenista gasto 414 millones de pesos en comidas para los presos en los distintos centros penitenciarios en el estado, apuntando que el exgobernador señalo a dicha autoridad que hasta salmón y bifes comían los delincuentes en los reclusorios, inclusive.
Y como dichos gastos, independientemente que no son creíbles, no cumplen con los principios de racionalidad del gasto público, ya que se presume que fueron justificados con facturas falsas o infladas, dado que esos insumos jamás llegaron a los Centros de Readaptación Social, procedieron a interponer la denuncia contra el hombre que bailaba como payaso en los mítines de Andrés Manuel López Obrador, cada que venía como candidato al estado de Veracruz.
Eso aparte de otros mil quinientos millones de pesos que tampoco justifica su gasto, y que hasta el momento de escribir esta columna no comprobó ante la Auditoria, por lo que retomando las machaconas palabras de la presidenta Claudia Sheinbaum de no permitir corrupción alguna, y protección a nadie que desvíe dinero del pueblo, se espera se proceda contra García Jiménez antes que dañe más la imagen de la ya de suya deteriorada fama que se traen muchos morenistas.
Tan le andan pisando los talones al excelente bailador de salsa (eso sí), que a mitad de la semana, el presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso de Veracruz, el profesor Esteban Bautista Hernández (MORENO también), no se anduvo por las ramas y acuso severamente al exgobernador al asegurar que “su administración estuvo marcada por la ineptitud y decisiones que dañaron el rumbo del estado. -NUNCA GOBERNO- “, sentenció el diputado que preside el Congreso de nuestro estado.
Lo acuso también de que, durante su sexenio, el poder real no le ejercía él, sino otros actores al interior del gobierno, lo que derivo en una conducción errática y corrupta, reconociendo que hubo funcionarios que terminaron enriquecidos durante su administración.
Esta es la realidad de los altos mandos morenistas. De esos que se llenan la boca un día sí, y al otro también, que no son corruptos, que no roban, que no traicionan y que no mienten, cuando ellos mismos aportan las pruebas de que son igualitos o peores a los que decían combatir.
¿Estas gentes, estas familias serán las cartas de MORENA para la elección que se avecina?

