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Por Helí Herrera Hernández
Después de consumada la instrucción del presidente Donald Trump por las élites militares norteamericanas en Venezuela, para llevarse a Nicolás Maduro a Nueva York, para ser juzgado por diversos presuntos delitos relacionados con drogas, la mañana del sábado el presidente estadounidense se refirió con mucho énfasis a la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum Pardo.
En una entrevista tempranera, concedida a la cadena de televisión y radio FOX NEWS el 3 de enero, Trump dijo: “Los cárteles de la droga son los que gobiernan México, y no la presidenta Claudia Sheinbaum”, precisando que tiene una buena relación de amistad. “Es una buena mujer, pero los cárteles son los que gobiernan México, no ella. Ella le tiene miedo a los cárteles”.
“Le he preguntado a Sheinbaum si quiere que Estados Unidos se deshaga de los carteles de la droga en México y ella ha dicho que no”, preciso en la entrevista con ese influyente medio de comunicación estadounidense, pero agrego Trump: “Tenemos que hacer algo, hemos perdido a 300 mil personas por las drogas que entran desde la frontera sur, también llega mucha droga por Canadá, pero principalmente por el sur”.
No es casual que a escasas horas de haber consumado la amenaza que había decretado hace unos meses contra Nicolás Maduro, de que “sus días estaban contados”, el presidente Trump vuelva a referirse a nuestro gobierno acusándolo de tenerle miedo a los carteles de la droga, y de que “tenemos que hacer algo”, porque en México no gobierna Sheinbaum, sino los cárteles.
Independientemente de la lectura que cada uno de nosotros tengamos sobre la acción ejecutada por Donald Trump sobre Maduro, y que habrá que esperar varias semanas para poderla reflexionar, a la luz de lo que suceda en Venezuela y en la comunidad internacional, lo cierto es que debido a la inseguridad que por años llevamos viviendo en nuestro país, si se realizara una encuesta seria sobre las advertencias de Donald Trump, de encargarse él de combatir a los cárteles, no me cabe la menor duda que ganaría el SI, al apoyo para que el presidente norteamericano mandara a sus marines a combatirlos y desaparecerlos.
Desde mi óptica, el hecho de decir lo que dijo de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, insisto, a escasas 7 horas de haberse robado a Nicolás Maduro de su bunker en Venezuela, toma demasiada relevancia, y debería la ejecutiva federal consensuar con su gabinete de seguridad las acciones a seguir contra esos grupos delictivos porque si, lamentablemente millones de compatriotas compartimos el sentir de que no se hace lo suficiente para parar los cobros de piso, los secuestros, los crímenes, los robos, las desapariciones, la producción y comercialización del fentanilo, y un largo etcétera de delitos.
Es momento de rectificar a profundidad la política amloista de los abrazos y no balazos.

