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*Pescadores denuncian derrame de hidrocarburo y mortandad de especies
Pueblo Viejo, Ver.- El río Pánuco vuelve a enfrentar una emergencia ambiental. Pescadores de la zona de El Chachalaco, en Pueblo Viejo, denunciaron la presencia de extensas manchas de hidrocarburo en las orillas del afluente, acompañadas de un fuerte olor a petróleo y una capa aceitosa sobre el agua.
Los afectados aseguran que el problema se repite cada temporada de lluvias. “Cada vez que llueve pasa esto”, señalaron pescadores a medios locales, al advertir que la contaminación se ha convertido en un problema recurrente que, hasta ahora, no ha tenido una solución definitiva.
De acuerdo con los denunciantes, el hidrocarburo presuntamente estaría relacionado con instalaciones de Petróleos Mexicanos (Pemex) en la zona de la Refinería Francisco I. Madero, y habría rebasado barreras de contención para alcanzar el río a través del dren pluvial de la colonia La Barra.
La afectación podría extenderse a puntos estratégicos tales como el paso de El Chachalaco, el botadero público y la zona de escolleras, áreas donde diariamente se lleva a cabo una parte significativa de la actividad pesquera y económica de esta región limítrofe entre el norte de Veracruz y el sur de Tamaulipas.
Los pescadores han reportado la mortandad de diversas especies.
La denuncia adquiere mayor gravedad ante el reporte de mortandad de camarón, jaiba y sargo, además de las dificultades para que las embarcaciones puedan salir a realizar sus actividades.
Para las familias dedicadas a la pesca, no se trata únicamente de una mancha sobre el agua: es una amenaza directa contra su fuente de ingresos y contra el ecosistema del río Pánuco.
A ello se suma el impacto potencial para la zona restaurantera de El Chachalaco, frecuentada por familias provenientes de municipios del sur de Tamaulipas, cuya actividad depende también de las condiciones ambientales y sanitarias del lugar.
Ante esta situación, los pescadores demandaron la intervención urgente de la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) y de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) para inspeccionar el área, determinar el origen y responsabilidad del derrame, contener la contaminación y emprender labores de saneamiento.
Mientras tanto, el reclamo de los pescadores es contundente: el río Pánuco no puede seguir convertido en receptor de hidrocarburos cada temporada de lluvias. Exigen respuestas, acciones de limpieza y, sobre todo, una solución definitiva antes de que el daño ambiental y económico sea todavía mayor.




