![]()
Por: Pablo Filiberto Hernández Vélez
Arranca la Semana Santa. Para miles de burócratas significa maleta lista, carretera llena y tres días oficiales de descanso: jueves, viernes y sábado. Días santos para la reflexión… y también para el turismo. Pero mientras Veracruz debería presumir sol, arena y mar, la realidad vuelve a imponerse sobre el discurso oficial.
Le cuento a mis dos lectores que las playas veracruzanas llegan a esta temporada en medio de una crisis incómoda: manchas de hidrocarburo que recorren el litoral y que, aunque intenten maquillarse desde el gobierno estatal, ahí están… visibles para pescadores, restauranteros y prestadores de servicios que viven del visitante y no del boletín institucional.
La estrategia parece clara: minimizar el problema para no espantar al turismo. Se habla de “residuos menores”, de “gotas aisladas”, de situaciones controladas. Pero el chapapote no entiende de comunicados oficiales. Aparece, ensucia, afecta y preocupa.
Y mientras algunos funcionarios afinan discursos tranquilizadores, son los propios trabajadores del mar quienes realizan jornadas de limpieza improvisadas tratando de salvar la temporada. Porque cuando el visitante duda, el primero que pierde es el pescador, el palapero, el mesero y el hotelero que vive al día.
Pero el problema no termina en la costa.
En el norte del estado, autoridades municipales encendieron focos amarillos —que en realidad parecen rojos— al suspender actividades recreativas en los ríos Pantepec, Cazones y Vinazco. Las inundaciones del pasado octubre removieron sedimentos, arrastraron drenajes y dejaron una carga bacteriana que especialistas advierten podría tardar entre seis y ocho meses en desaparecer.
Traducido al español simple: no es seguro meterse al agua.
A ello se suman cambios peligrosos en el fondo de los ríos: hoyos, corrientes irregulares y dunas invisibles que convierten un día familiar en una tragedia potencial.
Ayuntamientos como Poza Rica, Tihuatlán, Álamo e Ixhuatlán de Madero optaron por lo políticamente menos rentable pero socialmente correcto: prohibir actividades y emitir alertas preventivas. Porque primero está la salud, aunque eso implique menos selfies turísticas.
Así llega Veracruz a Semana Santa: entre manchas de chapapote y emergencias sanitarias discretamente reconocidas. Una realidad que nadie quiere gritar, pero que todos conocen.
Porque en política —como en el mar— lo que se intenta ocultar siempre termina saliendo a la superficie… ¿que no?
Brechas y Calzadas
En Álamo, los primeros cien días del gobierno municipal encabezado por Pepe Arenas muestran movimiento constante. Tras recibir un ayuntamiento golpeado administrativa y operativamente después del desastre del 10 de octubre, la tarea ha sido regresar al municipio a la normalidad básica. Falta camino, sí, pero al menos ya hay dirección. El tiempo dirá si el ritmo alcanza para revertir inercias heredadas.
En Ixhuatlán de Madero, Héctor Aguirre Ibarrola tomó una decisión poco popular pero necesaria: suspender actividades en la ribera del río para evitar riesgos a visitantes. Gobernar también implica decir “no” cuando la seguridad está de por medio, aunque eso no genere aplausos inmediatos.
Donde sí hubo aplausos fue en Tlalnelhuayocan. La Feria de la Trucha organizada por la alcaldesa Ariadna Ángeles Aguirre confirmó que los eventos bien planeados sí impulsan economía local. Sin estridencias políticas, el municipio logró atraer visitantes y dinamizar el comercio regional.
En Chontla, José Luis Ponce Zaleta ha optado por una fórmula vieja pero efectiva: caminar comunidades, organizar faenas y escuchar directamente a la gente. En tiempos donde muchos gobiernan desde redes sociales, el contacto directo sigue siendo la mejor encuesta.
Y en Tamiahua, hoy se juega una partida política clave. La elección municipal llega marcada por acusaciones de inequidad, rumores de gastos excesivos y el riesgo de apatía ciudadana. La pregunta no es quién ganará… sino cuántos ciudadanos decidirán participar.
Porque la democracia no se debilita cuando se pierde una elección, sino cuando la gente deja de creer en ellas.
Correo: pafihev@gmail.com
Cel: 2282751681


