Diariamente, el CRIT de Ciudad Madero, dependiente del DIF brinda atención especializada a niños con discapacidad, entre ellos a menores autistas que requieren terapias y cuidados para su adecuado desarrollo.

Una de las muchas historias que ahí se viven cotidianamente es la de la niña Génesis Hope, una auténtica guerrera que desde pequeña libra una auténtica batalla para abrirse paso en la vida tras de haberle diagnosticado Trastornos del Espectro Autismo (TEA).

Su madre la Sra. Alexandra Rubio, narra que desde los ocho meses cuando aún se encontraba en su vientre los médicos le dijeron que había muerto, pero sin darse por vencida recorrió varios hospitales para hacerse un eco y no dejó que le hicieran un legrado, hasta que la pequeña volvió a moverse y respirar.

Luego, a los dos años de nacida contrajo una fuerte infección de amígdalas que le produjo con fiebre muy alta, tuvo convulsiones y le dio un paro cardíaco.

Ya sin signos vitales la madre -dice- no me di por vencida, logrando reanimarla ella misma con masajes y respiración boca a boca, hasta que salió del paro y la llevó al hospital donde se recuperó.

Sin embargo, al poco tiempo notó que no era la misma, pues no reía, ni hablaba y tenía la mirada perdida.

Fue así como para la madre de Génesis comenzó un verdadero peregrinaje con distintos médicos en busca de respuestas, algunos insinuaron que era su imaginación. Desesperada, acudió a Internet donde encontró información sobre los síntomas de su hija, hasta que llegó al CRIT de Ciudad Madero, donde el doctor Lemus, un neurólogo pediatra, le confirmó que tenía Trastornos del espectro Autismo (TEA).

El especialista explicó a los padres que dicho padecimiento es una variante del autismo, por lo que para Génesis empezó una intensa lucha por volver hablar, a sonreír, a jugar, sometiéndose a terapias sensoriales, de lenguaje y terapias psicológicas conductuales.

Por eso, la madre de Génesis invitó a los padres de niños con síntomas similares a que no tengan temor y busquen ayuda de expertos, como los que hay en el CRIT de Ciudad Madero y donde se les brinda atención adecuada.

“Ahora tengo una niña especial pero llena de seguridad que ha vencido temores, que se empieza a integrar a la sociedad y que su sabiduría es valiosa. Con amor todo se puede”, expresa la madre de Génesis, quien agradecida con el apoyo de la citada institución, da fe de cómo se presta ayuda a personas de bajos recursos como ella, pues también perdió su empleo.

Además, señala que lleva siete cirugías de retina y cataratas, lo que la ha dejado con apenas 5 por ciento de visión, pero como dice, “gracias a ella luché y gracias a Dios y a Jesús veo un poco más y aun así, nunca dejé de llevar a mi hija a sus consultas o terapias”.

Espera que su experiencia sirva a otras mamás o papás que no aceptan la capacidad diferente de sus hijos y que no luchan por su bienestar, quienes merecen amor, un mundo donde sean aceptados y no encerrados, sino que aprendan a valerse por sí solos cuando los papás ya no estén, pero sobre todo que la sociedad aprenda a respetar y no a ignorar a un ser tan inteligente como el autista.

Termina diciendo que “no estamos solos, contamos con instituciones y doctores, terapistas y neuropediatras bien preparados, que no les importa el pago que les den, sino apoyar y reintegrar a la sociedad a los niños con discapacidad o capacidades diferentes como mi nena”.

Hoy en día y después de varios años de sufrimiento y desesperación, Génesis va al kinder del CAM Luz Estela Céspedes donde es feliz estudiando, ahora es una niña segura, canta, baila, juega y es muy buena en matemáticas e inglés, quien no deja de luchar para salir adelante por su propio esfuerzo.

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