• Carbonell, líder de la parcela naranja en Xalapa

Por Iván Calderón

Mientras la tercera ola del COVID-19 en Veracruz avanza y deja miles de muertos e infectados a su paso, restaurantes, tiendas departamentales, centros comerciales y gimnasios operan con cierta “normalidad”. Sin embargo, más de 2 millones de alumnos veracruzanos continúan en la disyuntiva de no saber si regresarán a clases presenciales o no.

Lo que ocurre con el tema de la educación tanto en el estado como en el país es brutal, con daños colaterales incuantificables.

Los estudiantes llevan más de un año sin pisar las aulas, mientras que madres y padres de familia intentan ser profesores, con la complejidad de tener que atender sus labores diarias. Y los maestros, se aventuran en las nuevas herramientas de la educación a distancia.

El Gobierno del Estado de Veracruz debe actuar de forma contundente, pero no con acciones demagógicas o simples poses para la foto en un tequio o faena que, si bien es cierto ayuda para la rehabilitación de los espacios educativos, no vienen a resolver el problema de fondo.

El reto de un regreso a clases escalonado, mixto, y no obligatorio será el de que los centros escolares implementen las medidas sanitarias correctas para evitar que las escuelas sean un foco de contagio. Y esto, no se hará de la noche a la mañana, con un kit de limpieza, con una jerga con cloro, o un bote de gel. Para nada.

Tanto las autoridades de salud, educativas, maestros y padres de familia necesitan de un trabajo conjunto que si se logra en mucho vendrá a ayudar a una generación de niños y jóvenes que han sido castigados en un encierro forzoso para evitar esta terrible enfermedad.

El regreso a clases se tiene que dar. Sin duda.

Pero no bajo los caprichos de “llueve, truene o relampaguee”. Primero, se deben de ofrecer las condiciones óptimas para que esto suceda para la seguridad de todos los sectores de la sociedad.

Vaya trabajo el que tiene en Veracruz, el Secretario de Educación Zenyazen Escobar, seguramente luego de sus reuniones con sectores Sindicales vendrán más disposiciones para un retorno seguro, porque el compromiso debe de ser general, por el bien del alumnado veracruzano.

Veremos qué es lo que pasa.

POR CIERTO, Luis Carbonell es un joven político oriundo de Xalapa, lugar en el que radica y desde donde despacha como Delegado Nacional de Movimiento Ciudadano en el estado de Veracruz.

Carbonell, junto con el Coordinador Estatal de este partido, Sergio Gil, son los artífices del notable avance de MC en las pasadas elecciones. Ambos se dedicaron a chambear y no a grillar. La neta.

Comentan que Carbonell ahora será el líder de la parcela “fosfo-fosfo” en la capital Xalapa, cosa que se ganó a pulso y eso Dante y los líderes nacionales lo saben.

Algo que es de llamar la atención de este joven naranja, es que siempre en sus charlas públicas y privadas habla bien de Dante Delgado, se refiere a él como su líder y guía.

Le seguiremos la pista a Carbonell, de quien dicen, también sueña con un proyecto político personal para la capital veracruzana.

No hay que perderlo de vista.