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Por José Juan Tomás
Ciudad Madero, Tam.– La promesa de atención oportuna en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) contrasta con la realidad que enfrenta Pedro Ruiz, derechohabiente que denuncia haber sido programado hasta mayo de 2027 para una valoración quirúrgica, pese al avance acelerado de severas hernias en la columna que hoy lo mantienen en silla de ruedas.
Lo que comenzó como un dolor lumbar tratable derivó, según relata su familia, en una pérdida progresiva de movilidad. Pedro pasó de usar bastón a depender de un andador, y actualmente ya no puede mantenerse en pie por más de unos minutos.
“Como el doctor ya me vio en silla de ruedas, me dijo que estoy programado para mayo del 2027. Que primero van otras personas, como los que sufren accidentes. Ahí lo voy a meter”, expresó con frustración.
La afectación, explica, no es menor: las hernias oprimen dos vértebras y comprometen el sistema nervioso, situación que podría dejar secuelas irreversibles si no se atiende con prontitud.
Citas, traslados y promesas sin fecha
El derechohabiente ha sido atendido tanto en la unidad del IMSS en Ciudad Madero como en Monterrey, a donde asegura haber viajado en al menos tres ocasiones con la esperanza de ser intervenido quirúrgicamente. Cada visita, sin embargo, concluye en una nueva cita o en la postergación del procedimiento.
“A Monterrey ya van tres veces. La primera me preguntaron si me quería operar y les dije que claro, a eso vengo. Y ahorita ya hasta subirme al autobús que nos llevan corre por mi cuenta”, señaló.
El desgaste no es solo físico. Los traslados constantes representan gastos adicionales en transporte y alimentación, en medio de una situación donde Pedro ya no puede trabajar debido a su condición.
El costo de la espera
Especialistas en salud advierten que las afecciones de columna con compromiso neurológico requieren seguimiento y, en muchos casos, intervención quirúrgica oportuna para evitar daños permanentes. En este caso, la familia teme que un año más de espera termine por cerrar cualquier posibilidad de recuperación.
“Ya no puede hacer nada. Empezó con bastón, luego con andador y ahorita ya está en silla de ruedas”, lamentó su esposa.
La situación exhibe nuevamente el rezago en cirugías programadas dentro del sistema público de salud, donde la saturación, la falta de especialistas y la priorización de urgencias dejan en lista de espera a pacientes cuyo deterioro avanza día con día.
Ante ello, la familia hizo un llamado urgente a las autoridades del IMSS para que revisen el caso y valoren la posibilidad de adelantar la intervención, antes de que el daño en la columna y el sistema nervioso sea irreversible.
Mientras tanto, Pedro Ruiz enfrenta no solo el dolor y la inmovilidad, sino la incertidumbre de si su turno llegará antes de que su salud se deteriore por completo.
Periódico Enlace del Golfo


