No sorprenden los ataques a MC

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Por: Helí Herrera Hernández

Desde que fundamos Movimiento Ciudadano y apareció su logotipo en la boleta electoral (primero como Convergencia por la democracia 1999, luego Convergencia 2002), solo en dos ocasiones no he cruzado sus siglas. En ambas por candidatos a gobernador en las elecciones de 2018 y la de 2024.
En la de 2018 porque los dirigentes tomaron la decisión de impulsar la candidatura de Miguel Ángel Yunes Marques, cuando su padre era gobernador. Di en la ciudad de México el 2 de enero de ese año al dirigente nacional y estatales de Veracruz, mis razones para no acompañar esa candidatura, a pesar que en ese momento se me ofreció ser el candidato a diputado por el distrito electoral 9 con cabecera en Perote, donde existían encuestas serias de triunfar con la coalición PAN-PRD-MC, como al final de las elecciones sucedió. En la mesa estaban Ricardo Anaya, Damián Zepeda, Dante Delgado, Armando Méndez de la Luz, Sergio Gil, y viven todos para que digan si miento.
Por ser un hombre-político congruente, de principios y valores, les ratifique que no aceptaba la oferta porque llevaba desde los 18 años combatiendo al PRI y al PAN, señalándolos como los responsables del México que teníamos, y que ahora “mi nombre aparecería debajo del círculo del PAN en la boleta electoral”, lo veía como una traición a toda mi filosofía y vida política. No acepte y no le di mi voto a Miguel por conducto de MC.
En la del 2024 (5 de febrero), porque nos aplicaron la máxima de Luis Donaldo Colosio, cuando en su memorable discurso de marzo de 1994 dijo que “es la militancia la más sorprendida, cuando conocen los nombres de sus candidatos”. Allí me entero que un sujeto que 48 horas antes era distinguido miembro de Acción Nacional era el candidato a gobernador de nuestro movimiento; el mismo que había hecho circular memes ofensivos contra nuestra compañera Mariana Rodríguez de Nuevo León. Le dije, a quién se lo tenía que decir, que -conmigo no contara porque no iba a dar ni un peso, ni un paso por ese quintacolumnista-, que no me cabía la menor duda que era un enviado de la candidata a gobernadora de MORENA, para socavarnos (como sucedió), y que el candidato de Movimiento Ciudadano debía ser Sergio Gil Rullán.
Me volque apoyar con todo lo que pude a Jorge Álvarez Máynez, que fue un digno y combativo candidato a la presidencia de la república, y al igual que yo, casi 55 mil militantes naranjas no cruzaron la siglas de MC el 2 de junio por él, ya que mientras Máynez consiguió 294,613 sufragios, el merolico obtuvo 239,918, y sin vergüenza alguna, en días pasados, todavía se atreve a criticar a Movimiento Ciudadano, acusándolo, sin prueba alguna, de haber sacado “candidatos de dudosa procedencia”, yo creo, que traicionándolo su conciencia, porque no ha de olvidar que cuando fue alcalde, la Auditoria Superior de la Federación lo señalo como responsable de un presunto desvió de recursos federales por varios millones de pesos.
Soy de los que afirmo que nuestros actos nos obsequian con el correr de los años tranquilidad, satisfacciones y felicidad. Yo disfruto las 3. En cambio, ese quintacolumnista recibió de la opinión pública, después del comentario que hizo, toda una cadena de críticas severas y de desprecio social, no solo por ser un saltimbanqui político, sino principalmente por ser un títere del actual gobierno, urgido de legitimación por su nula eficiencia gubernamental.
No es de sorprender pues, los ataques a Movimiento Ciudadano, porque desde que se convirtió en alternativa, éstos arreciarán y con más odio, desde luego.