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*A más de un año del accidente, Cynthya Roxana continúa enfrentando secuelas permanentes, mientras el proceso judicial permanece sin una reparación que, según su defensa, corresponda al daño sufrido.
POR JOSÉ JUAN TOMÁS
Altamira, Tam.- A más de un año de haber sido víctima de un atropello que le cambió la vida, Cynthya Roxana continúa esperando justicia y una reparación integral del daño, luego de sufrir lesiones que le dejaron secuelas permanentes y le impidieron regresar a la actividad laboral con la que sostenía a su familia.
El accidente ocurrió el 6 de julio de 2025, cuando la mujer, entonces de 42 años, se encontraba instalando su puesto de venta de zacahuil, actividad que representaba su principal fuente de ingresos.
El impacto provocó lesiones de gravedad, entre ellas una fractura de pelvis y la pérdida de una de sus piernas, además de otras afectaciones que han condicionado su movilidad, su vida cotidiana y su capacidad para trabajar.
De acuerdo con su abogado, Daygoro Alberto Ramírez Mendoza, el proceso judicial se encuentra actualmente en la etapa de audiencia intermedia, mientras que el imputado, identificado como Carlos Gabino “N”, busca acceder a una suspensión condicional del proceso.
Dentro de esa propuesta se contempla el pago de 190 mil pesos, pero mediante 36 mensualidades, planteamiento que la defensa de la víctima considera insuficiente ante la magnitud y permanencia de las consecuencias derivadas del accidente.
El representante legal argumentó que la cantidad propuesta no refleja de manera adecuada factores fundamentales como la pérdida de una extremidad, la imposibilidad de reincorporarse normalmente al trabajo, la pérdida de ingresos y las consecuencias personales y económicas que la víctima ha enfrentado durante más de un año.
Por ello, la defensa pretende que antes de autorizar cualquier salida alterna se valore una reparación integral del daño, tomando en cuenta las secuelas físicas y el impacto económico y personal que el accidente tendrá en la vida de Cynthya Roxana.
El abogado enfatizó que la pretensión no busca convertir la reparación en un beneficio económico indebido, sino que ésta sea proporcional, en la medida de lo posible, a la gravedad de las lesiones, las secuelas permanentes y la pérdida de la capacidad para generar ingresos.
Mientras se define el rumbo del procedimiento, el imputado permanece sujeto a firma periódica cada 15 días, en tanto continúa el proceso judicial.
Para Cynthya Roxana, el accidente no terminó aquel 6 de julio de 2025. Sus consecuencias permanecen todos los días.
Ahora, más de un año después, la exigencia es que la justicia no se limite a determinar responsabilidades, sino que también garantice una reparación acorde con el daño y las secuelas que la víctima tendrá que enfrentar durante el resto de su vida.



